ENCUESTA GAD3 PARA 'ABC': Solo uno de cada cuatro españoles aprueba la gestión de Sánchez en la crisis del coronavirus

El mal, la enfermedad que corroe España, está en las tripas del PSOE

Algo se mueve: el trilero Sánchez, que se desploma en las encuestas, tira ahora del fútbol para distraer

El mal, la enfermedad que corroe España, está en las tripas del PSOE

Lo del ‘Alo Presidente‘ de Pedro Sánchez, los sábados en RTVE, antaño televisión pública de todos los españoles y ahora cadena cautiva del tandem PSOE-Podemos, se ha convertido en un clásico, como eran las inauguraciones de pantanos de Franco.

Con una sensible diferencia: los embalses del Caudillo servían para algo y las homilías del líder socialista no sirven de nada.

Corregimos: sirven para embarrar el campo. Y viene al pelo lo de campo, porque a Sánchez, cayendo en picado en las encuestas, no se le ha ocurrido otra que tirar del fútbol como si fuera el opio del pueblo.

Y después de gritar desesperado que era imprescindible prorrogar un mes el Estado de Alarma para ‘salvar vidas‘ y hacer un apaño sangriento con los proetarras de Bildu con la falsa excusa de que sus votos eran imprescindibles para aprobarlo, sale con que dentro dentro de unos días es probable que muchas comunidades autónomas retornen a la normalidad, sin confinamientos ni leches.

Importante subrayar que, en el desesperado manoteo de Sánchez, se incluirá, en breve, ofrecer a los siempre codiciosos directivos del IBEX deshacerse de los ‘comunistas de Podemos, para lo que necesitará el apoyo del PP.

Y que los del dinero, que no ven un burro político a tres palmos, se pondrán a presionar a Pablo Casado, arropados por ‘El País‘, la mayor parte de los medios de comunicación y todos los periodistas y tertulianos de la Brunete Pedrete.

No se equivoquen. El peligro no está en el cursi Pablo Iglesias, el bocazas Juan Carlos Monedero, el desquiciado Echenique o el indigente Garzón.

Y no porque los podemitas no sean malos. Si estuviéramos en sus manos, nos hundirían para siempre con Cheka y cartillas de racionamiento incluidas, sino porque no cuentan a la hora de la verdad.

A Iglesias, Monedero, Garzón y compañía no les fallan las ganas, sino las fuerzas.

Son excesivamente livianos, ridículos, esquemáticos y sectarios y están demasiado preocupados por dar titulares, como para controlar el curso de los acontecimientos.

Ni se les pasa por la cabeza romper su acuerdo con el PSOE, salir del Gobierno de coalición y postularse como alternativa de izquierdas.

Estos, después de haberse comprado mansiones en la Sierra, trasladarse a áticos del centro de Madrid y probar los escoltas, los sueldazos, los criados y las tarjetas de crédito oficiales, no salen de sus cargos ni con disolvente. Los van a tener que echar.

Y eso es algo que ya planifica Sánchez, asesorado por Iván Redondo y con el aplauso de los García-Page, Fernández Vara y el resto de la cuadrilla, que se ha tragado sin pestañear que su jefe haga apaños con quienes asesinaron a Enrique Casas, Vicente Gajate, Fernando Múgica, Fernando Buesa, Juan M. Jáuregui, Ernest Lluch, Froilán Elespe, Juan Priede, Joseba Pagazaurtundúa, Isaías Carrasco y un montón de militantes del PSOE.

Como lo han digerido y seguirán haciendo los Grande-Marlaska, Carmen Calvo o Nadia Calviño.

El mal, la enfermedad que corroe España, está en las tripas del PSOE.

Lo hemos visto muchas veces en Cataluña y lo comprobamos cada poco en el País Vasco, por citar un par de sitios.

Y quizá por eso, ver los resultados de la encuesta de GAD3 que hoy publica ABC da cierta esperanza.

Según el estudio de Narciso Michavila, sólo el 26% de los españoles respalda ya la nefasta gestión de la pandemia que ha hecho el Gobierno PSOE-Podemos.

El apoyo, todavía escandalosamente alto a la vista de la ineptitud e irresponsabilidad de Sánchez, es incluso menor que el que reciben los medios de comunicación, a los que la ciudadanía empieza a exigir más decencia y a los que ha perjudicado, sin duda, la desvergüenza de estirar mendicantes la mano para recibir 15 millones de dinero público, cuando no había fondos para pagar mascarillas o respiradores.

Sánchez y su multitudinario Gobierno deben haber percibido ya que el engaño empieza a no funcionar y que la opinión pública se les vuelve en contra, por los errores, torpezas, negligencias, mentiras y hasta delitos que han acumulado estos meses de espanto.

El sonrojante apaño con Bildu en el Congreso de los Diputados sólo es el retrato fiel de un Gobierno desesperado.

Fiel a su espíritu trilero y al desprecio que siente hacia la inteligencia de la ciudadania, el socialista Sánchez intentó de nuevo este domingo camelar al electorado y comunicó a los presidentes autónomicos anuncios que dejan sin efecto su propio discurso sobre el estado de alarma.

Lo que el miércoles pasado era una nueva prórroga inaplazable en toda su extensión, ahora ha dejado de serlo, hasta el extremo de que habrá regiones que dejarán de estar en alarma «en los próximos días».

Ni ‘expertos‘ ni leches: turismo y fútbol. A manta.

Visto este último giro, sólo hay una conclusión: el Gobierno socialcomunista, a pesar de los Barómetros del CIS de Tezanos, está mucho peor de lo que pensaba.

Ahora sólo resta esperar a que ese 25% de los españoles que en su infinita ingenuidad o descarnado fanatismo siguen pensando que Sánchez ha gestionado bien una crisis que nos ha colocado a la cabeza del ranking funerario mundial, recuperen la cordura… o la decencia.

De los dirigentes del PSOE, sin excepciones, no esperamos nada.

ALFONSO ROJO

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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