EDUARDO INDA / DIRECTOR DE OKDIARIO

Eduardo Inda: «Somos los parias de Europa gracias a Sánchez y a Iglesias»

Vender la piel de ese gran oso llamado Eurogrupo antes de cazarlo ha provocado un ridículo dentro de España que deja nuevamente a nuestro Gobierno a la altura del betún

Eduardo Inda: "Somos los parias de Europa gracias a Sánchez y a Iglesias"
Pablo Iglesias (PODEMOS), Pedro Sánchez (PSOE) y España en crisis. PD

Hubo un tiempo en el que España era alguien en Europa y en el mundo.

Y este tiempo se llama, por mucho que moleste al pensamiento único patrio, José María Aznar.

No me lo han dicho ni me lo han contado porque lo viví en primera persona en mi calidad de corresponsal político del diario El Mundo en Moncloa, circunstancia que me permitió asistir a varias cumbres comunitarias y comprobar cómo nos trataban por esos mundos de Dios.

Cumbres en las que, inexorablemente, se hacía lo que se le pasaba por el forro de sus caprichos al pequeño hombre del bigote por aquello de las unanimidades.

Los tenía hasta las siete de la mañana —el presidente Aznar está igual de madrugada que a las seis de la tarde— y al final acababa ganando por extenuación en esas votaciones sobre el reparto de los fondos europeos, de cohesión y estructurales, que tanto dinero trajeron a España, primero con Felipe González y luego en cantidades industriales con su sucesor.

Por no hablar de ese nunca reconocido éxito que supuso el hecho de que, gracias a su prestigio internacional, los Estados Unidos nos otorgasen la vitola de socio preferente situándonos en el podio del poder mundial de verdad.

Una alianza trasatlántica que permitió la entrada de nuestras grandes multinacionales en el patio trasero de América, que abrió las puertas a la invasión de dinero yanqui aquí en España y que nos situó a la cabeza del crecimiento económico de Occidente. Aquellos años del tan malo-malísimo como fascista José María Aznar nuestro Producto Interior Bruto estiraba a tasas de entre el 4% los años malos y del 5% los buenos.

Igualico que con el indocumentado patrañero que ahora mora en La Moncloa. La edad de oro de la España democrática empezó a irse al carajo por aquel infausto 11-M nunca del todo aclarado.

Aznar era un tipo respetado incluso por ese sui géneris Partido de los Socialistas Europeos que, obviamente, no comulgaba con sus ideas. Pero sabían perfectamente que la palabra del castellano de Madrid iba a misa. No iba de listillo por la vida.

Cosa que no ocurre con un Pedro Sánchez del que, como quiera que miente como un campeón intra y extramuros, todos salen corriendo en todos los centros de poder europeos, sea la Comisión, sea el Consejo o hablemos del todopoderoso Banco Central Europeo. Su fama de embustero compulsivo trasciende nuestras fronteras, lo cual no estaría nada mal si no fuera porque sus patrañas las acabamos pagando los 46 millones de españoles en forma de patada europea en nuestras posaderas.

La vergonzosa, patética y, sobre todo, falaz campaña de Iván Redondo y sus chicos del siempre gubernamental —antes era de Soraya, ahora de Sánchez— El País dando por hecha la elección de Nadia Calviño como presidenta del Eurogrupo demuestra bien que no entienden nada de nada, bien que son unos sinvergüenzas de tomo y lomo. Malo en cualquiera de las dos alternativas.

Cualquiera que conozca cómo se mueven los hilos en Bruselas, Berlín y Fráncfort sabía que nuestra solvente vicepresidenta tenía las mismas posibilidades de ser jefa de los ministros de Finanzas de la zona euro que yo de ocupar la dirección de The New York Times. Básicamente porque, como me relata un viejo lobo comunitario, “de Sánchez no se fía nadie en Europa porque no cumple nada de lo que promete y miente más que habla”.

Vender la piel de ese gran oso llamado Eurogrupo antes de cazarlo ha provocado un ridículo dentro de España que deja nuevamente a nuestro Gobierno a la altura del betún. Allende nuestras fronteras, no, conviene no olvidar que el Partido Popular Europeo, de largo el más poderoso del continente, no iba a respaldar a Calviño por mucho que nos parezca maravillosa.

Que a mí, personalmente, me lo parece por expertise, por preparación, por su perfectísimo dominio de las principales lenguas comunitarias y, sobre todo y por encima de todo, porque no es una dogmática ni una descerebrada podemita sino una socialdemócrata moderada.

A más, a más, cabe recordar que, en contra de la burra que nos vendió la Factoría de Trolas Redondo SL, Merkel nos apoyó de boquilla. Porque si bien es cierto que nos prometió su voto, no lo es menos que no movió un solo dedo, ni descolgó el teléfono, para recabar votos para nuestra ministra de Economía. Hizo el equilibrio perfecto para tener contentos al SPD, sus socios de coalición, y a ese Partido Popular Europeo en el que está integrado la CDU desde tiempos inmemoriales.

Los muy memos de Moncloa, que de las cosas de Bruselas saben lo mismo que yo de Astrofísica, tampoco repararon en el pequeño gran detalle de que la Presidencia del Eurogrupo se resolvía por el auténticamente democrático sistema de “un hombre, un voto”. Vamos, que daba igual que te diera una palmadita en la espalda el Eje Francoalemán de Merkel y Macron porque si se unían los pequeños, las posibilidades de resultar elegida oscilaban entre cero y ninguna, como así fue.

La burra que nos vendieron fue muy gorda, tan gorda como el bofetón que se han llevado Sánchez y esos periodistas de cámara que van permanentemente provistos de anteojeras.

Lo antedicho respecto a las formas. El fondo es obvio: ¿cómo va a presidir el Eurogrupo un país miembro que tiene la economía hecha unos zorros y va a tener que ser rescatado, nos pongamos como nos pongamos o lo llamemos como lo llamemos? ¿Cómo va a mandar en el Eurogrupo un Estado que se salta la disciplina fiscal, año sí, año también?

¿Cómo va a tener la vara de mando en el Eurogrupo una nación que tiene de vicepresidente a un espantapájaros sufragado por dos dictaduras condenadas por la UE, Venezuela e Irán?

¿Cómo van a permitir los denominados “frugales” de la UE, Países Bajos, Austria, Irlanda y un largo etcétera que ostente el poder en el Eurogrupo un Gobierno que apuesta por disparar el gasto público en lugar de reducirlo? ¿Cómo van a consentir los frugales pagar la orgía de dinero de El Chepas, su compañera sentimental, los golpistas catalanes y demás gentuza?

¿Cómo van a dar el plácet a un primer ministro que va a disparar hasta el infinito la carga fiscal mientras ellos bajan el IVA o estudian el IRPF? Al final salió ganador el irlandés Paschal Donohoe, que tiene el Impuesto de Sociedades en la mitad (12,5%) que España (25%).

También nos vendieron la averiadísima moto de que al menos la mitad del dinero que llegará de Bruselas-Fráncfort carecerá de condicionalidad. En resumidas cuentas, que nos lo darán por nuestra cara bonita. Ahora vemos las orejas al lobo y se adivina en lontananza el tan desgraciado para nosotros como lógico por parte de ellos hecho de que “el que gasta, paga”.

Las condiciones serán duras, entre otros motivos, porque nadie se fía de un Ejecutivo que acumula más muertos per cápita que nadie en el mundo, que nos ha convertido porcentualmente en subcampeones planetarios en contagios y que arrostra el deshonor de ser el número 1 en términos absolutos en sanitarios contagiados. La solución al enigma, el próximo sábado.

En fin, que mandamos y pintamos menos que nunca en Europa. Y eso al final redundará en una menor riqueza para los españoles y en que nos obliguen a estrenar un cinturón dos o tres tallas menor. Es lo que ocurre cuando tienes de presidente a un desahogado y de vicepresidente a un quinqui que, encima, son los tipos más indocumentados que han pasado por el Gobierno de España en 40 años de democracia.

Lo cual debería invitar a pensarnos el voto setenta veces siete la próxima vez. Quien con niños se acuesta, mojado amanece.

Como ha anticipado Sarkozy, los primeros ministros de la pandemia se irán por patas más pronto que tarde. Pero mientras ellos disfrutan de sus prebendas vitalicias o de sus cuentas offshore en el caso de Iglesias, a nosotros nos van a dar y me temo que muy fuerte. Ojalá me equivoque.

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