El columnista de El Mundo, conocedor del paño europeo, aconseja al mandatario español más contención y menos muestras de optimismo desaforado

Torreblanca borra la sonrisa a Sánchez con una severa advertencia contra el autobombo

"Los aplausos al presidente del Gobierno han sido cuidadosamente anotados y cuando llegue el momento serán pasados al cobro"

Torreblanca borra la sonrisa a Sánchez con una severa advertencia contra el autobombo

José Ignacio Torreblanca conoce muy bien el paño europeo y aprovecha una anécdota del pasado para que el presidente del Gobierno de España sepa cómo se las gastan por esos lares.

El columnista de El Mundo cuenta este 26 de julio de 2020 que la salva de aplausos a Pedro Sánchez y el autobombo que el propio mandatario se ha dado con motivo del resultado obtenido en la cumbre de Bruselas son un arma de doble filo.

Señala Torreblanca que quienes llevan más tiempo en esas lides saben que hay que poner siempre cara de póker y no dar la sensación de que se ha podido arrancar un magnífico acuerdo en detrimento de otras naciones:

Viendo el paseo de aplausos organizado a Sánchez recordé a un amigo diplomático que cuenta cómo al comienzo de su carrera participó en una negociación junto con un veterano diplomático. Ésta concluyó en términos muy exitosos, lo que le llevó a levantarse de la mesa eufórico exhibiendo su satisfacción con una gran sonrisa. Al salir de la reunión, el diplomático veterano le agarró por el brazo y le regañó con dureza: «No se sonríe al levantarse de una mesa de negociación», le afeó, «si te ven demasiado satisfecho, la otra parte puede pensar que lo han hecho mal».

Asegura que la reacción de Sánchez ha podido provocar que otros países de la Unión Europea entiendan o tengan al menos la sensación de haber sido esquilmados:

Cierto que no todas las negociaciones son de suma cero, donde lo que uno gana es exactamente lo que el otro pierde y al revés. De hecho, la negociación europea del pasado fin de semana fue de suma positiva: con recursos nuevos encima de la mesa por valor de 750.000 millones de euros, todos ganan y nadie pierde; incluso los Países Bajos se llevaron un bonito cheque regalo. Pero lo cierto es que la disputa entre los llamados frugales e Italia y España sí que se parece, tanto psicológicamente como en términos de política interna, a una negociación de suma cero.

Subraya que las muestras de alegría del jefe del Ejecutivo socialcomunista no van a salir gratis y que Europa estará pendiente de pasar factura:

Así que tanto los aplausos a Sánchez como los recibidos por el presidente del Consejo de Ministros italiano, Giuseppe Conte, en la Cámara de Diputados (parece que allí de forma espontánea) han sido cuidadosamente anotados y cuando llegue el momento serán pasados al cobro. La confianza en la seriedad fiscal y la capacidad de hacer reformas de Madrid y Roma es muy limitada, por no decir inexistente, desde hace años. De ahí que su papel en la negociación fuera marginal o, como se ha dicho aquí, «de escucha activa».

Destaca el cambio de postura de Alemania en relación a cuando estuvo a punto de echar del club europeo a los griegos:

Se dice, con razón, que el cambio en Alemania ha marcado la diferencia entre la respuesta europea a esta crisis y la anterior. Pero no se debe a que tengamos una canciller más humana que aquella que a punto estuvo de poner a Grecia de patitas en la calle del euro (junto con, no olvidemos, el implacable Sarkozy). Merkel mira por el interés de Alemania. En lo económico, porque su país también necesita un gran estímulo fiscal y la transformación verde y digital. Pero también político, porque la dureza alemana contra el Sur se volvió contra Alemania en forma de su propio partido populista antieuropeo (Alternativa para Alemania).

Y refresca a Pedro Sánchez la memoria, que el dinero de Europa no es para tapar agujeros y que no es bueno mostrarse contento a priori, sino posteriormente, cuando el dinero obtenido se ha utilizado correctamente:

El dinero europeo no va a ser «para tapar agujeros», como dicen los españoles el día de la Lotería, sino para transformar el país e impulsarlo hacia el futuro sobre la base de criterios muy exigentes. Es una gran oportunidad para reformar este país de verdad, lo que va a requerir esfuerzo y sacrificio. Así que sonriamos cuando acabemos la tarea, no antes de empezarla. Nos vemos a la vuelta.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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