LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

«El nombramiento de Dolores Delgado es la obscenidad que intoxica el sistema acusatorio español»

Ignacio Camacho: "La Fiscalía General del Estado es una longa manus del Gabinete en el poder judicial que ha dejado de constituir una desviación jurídica para transformarse en un hábito"

"El nombramiento de Dolores Delgado es la obscenidad que intoxica el sistema acusatorio español"

Ensalada de palos contra el Gobierno de Pedro Sánchez y su controvertida Fiscal General del Estado, Dolores Delgado.

Este 16 de septiembre de 2020, editorialistas y columnistas de la prensa de papel cargan las tintas contra la responsable de ejercer las acusaciones en España por su peculiar criterio para admitir o rechazar causas.

La oposición de la Fiscalía General del Estado a que sigan su curso las querellas contra el Ejecutivo socialcomunista a cuenta de su gestión durante la pandemia del coronavirus ha desatado una verdadera ola de indignación.

Así, el editorial de ABC es bastante explícito:

Las afirmaciones hechas por la ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, atribuyendo «normalidad» a la decisión de la Fiscalía de rechazar tajantemente una veintena de querellas contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez por la gestión de la pandemia, no deben sorprender a nadie. Una fiscal general del Estado como Dolores Delgado, nombrada pocos días después de dejar de ser ministra de Justicia con Sánchez, no puede, por impensable, avalar acusaciones penales contra su propio jefe de filas. No es que su imparcialidad esté en entredicho. Es que sencillamente esa imparcialidad no existe porque en el pecado de su nombramiento está la obscenidad que intoxica nuestro sistema acusatorio.

Ignacio Camacho, en ese mismo periódico, no duda de que ya empieza a ser una norma habitual este tejemaneje judicial:

El objetivo es de estandarizar la irregularidad hasta que los ciudadanos la interioricen como un hecho natural o lógico y en vez de llamarse a escándalo se acostumbren a ella por puro cansancio. Es lo que está empezando a suceder con la Fiscalía General, cuyo desempeño como un Ministerio más, como una longa manus del Gabinete en el poder judicial ha dejado de constituir una desviación jurídica para transformarse en un hábito.

Por su parte, el editorialista de El Mundo subraya que no es precisamente el primer favor que Delgado le devuelve a su benefactor, Pedro Sánchez:

Es la tercera vez que Delgado sale en defensa de su ¿antiguo? jefe. Ya se había enfrentado a la juez que asumió la causa sobre la autorización de las marchas del 8-M con focos del virus ya fuera de control: en aquel caso la Fiscalía actuó como abogado personal del delegado José Manuel Franco. Más recientemente, acaba de limitar la investigación sobre los distintos escándalos que afectan a Podemos a la financiación irregular a través de la consultora chavista Neurona, dejando fuera el entramado denunciado por José Manuel Calvente. Sánchez se inhibe cuando debe gestionar. Delgado, cuando debería inhibirse, interviene a favor del Gobierno.

Santiago González va en la misma línea, afirmar que Delgado ha sabido prosperar bajo el manto protector de Pedro Sánchez:

Lola Delgado hizo carrera; Pedro Sánchez la nombró ministra de Justicia. Ella hizo bueno, qué digo bueno, un santo de su predecesor, Rafael Catalá. En año y medio de ministra triplicó en reprobaciones parlamentarias a Catalá que estuvo cuatro. Con ese bagaje, el doctor Fraude comprendió inmediatamente que era la mujer con la que soñaba para la Fiscalía General del Estado. Entre el estado y el Gobierno la distinción es muy difícil. «¿De quién depende la Fiscalía, eh?» preguntó el chulángano al periodista. «Pues ya está».

Por su parte, El País prefiere tarifar contra el PP en vez de criticar la decisión de la Fiscalía General del Estado de archivar una veintena de querellas contra el Estado:

Llevar a los juzgados comportamientos políticos, al margen del desarrollo jurídico que puedan tener, con el único afán de obtener réditos partidistas, no deja de ser una señal de un mal uso de las instituciones y del fracaso de una cierta manera de entender el ejercicio de la actividad pública. El Partido Popular ha cargado contra la Fiscalía, acusándola de estar en manos del Gobierno, sin entrar en el contenido detallado del informe y en la argumentación desplegada para justificar que las querellas no tienen desarrollo penal. De nuevo, y en un episodio que vuelve a enfrentar al sistema constitucional con la costumbre de llevar los platos rotos de la política a los juzgados, la respuesta se queda en el trazo grueso.

El Quilombo / Programa completo del 15 de septiembre de 2020

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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