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Carlos Dávila: «Asedio y montería contra la ‘muñequita’ Ayuso»

Asediados por el Gobierno del Frente Popular, los madrileños nos disponemos a pasar del confinamiento a directamente la hambruna

Carlos Dávila: "Asedio y montería contra la 'muñequita' Ayuso"

Escribo conscientemente “montería” porque el asedio, la batalla que ha emprendido Pedro Sánchez contra Madrid y su Comunidad no es una simple cacería de liebres; es una montería de jabalíes que ha desatado contra ojeadores desarmados. Sin embargo, que lo sepa el autócrata de La Moncloa: Díaz Ayuso no es caza menor. Sánchez cree que la puede doblegar a base de asediar su Presidencia, que al fin la removerá de su asiento y aún, quizá, que pueda llevarla a los tribunales si en algún momento se rebela contra el Gobierno de la Nación.

Pero Ayuso no es la “muñequita”, según el apelativo que va repartiendo Iván Redondo entre sus asalariados mediáticos, no es la niña obcecada que Sánchez supone; es una resistente en toda regla que ha recurrido en dos instancias, la Audiencia Nacional y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el ataque brutal, inconstitucional, que el aún presidente y su ridículo ministro de Sanidad, Salvador Illa, han perpetrado contra ella, contra  parte de su Gobierno (la facción de Ciudadanos se representa a sí misma escandalosamente al lado de los sublevados del Frente Popular) y contra, esto es lo más grave, la propia Constitución que a estas alturas Sánchez y sus compinches del leninismo, ni respetan, ni obedecen. Illa ni siquiera, en el colmo de la ocultación, se ha atrevido a firmar en el BOE el nuevo secuestro de Madrid; ¿es eso válido administrativamente?

Porque fíjense, según ha advertido este periódico (se ha quedado, por cierto, sólo en el aviso) la orden que Illa ha dejado en manos de su secretaria y que por eso ha mancillado incluso el propio Boletín Oficial del Estado, malversa y transgrede al menos dos artículos de nuestra Norma Suprema: el 19 que garantiza el derecho de los españoles a “elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional” y el 21 que reconoce “el derecho de reunión pacífica y sin armas” y que además asegura que “el ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa”.

¿Opinará lo mismo el Tribunal Superior de Madrid? Con la Justicia nunca se sabe. No obstante, parece claro, pero la decisión de la Comunidad de acudir a los tribunales para constatar si el susodicho engendro del dúo maléfico Sánchez-Illa afecta, como resulta obvio según lo infrascrito, a derechos fundamentales, ha abierto un debate durísimo entre los dos “presuntos” socios del Gobierno de Madrid, porque el vicepresidente Aguado no está para avalar las decisiones más comprometidas del Ejecutivo del que por ahora sigue siendo vicepresidente. Él tiene su propia hoja de ruta y en esta no hay lugar para Díaz Ayuso

El asedio de Sánchez a Ayuso guarda por eso una parte conocida: por ejemplo, la totalitaria orden de Illa, y otra más incógnita. Esta se mueve en los entresijos de la política menos  coherente donde trabaja el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado, que, tras el anuncio del recurso de su jefa, se fue raudo a los micrófonos amigos de la radio pública, a mostrar su disparidad.

 “Yo -vino a decir- soy el diálogo; Ayuso, el palo sin contemplaciones”.

Desde luego, si tan mal le parecía el recurso ante la Audiencia Nacional, ¿por qué no dimitió ante un desacuerdo tan clamoroso en un asunto tan crucial? Este es un episodio más que demuestra que él está, por la vía de la moción de censura, en desplazar a su presidenta. El dúo Sánchez-Franco le utilizan con suma vileza y le ha prometido la primogenitura de Madrid que él tanto desea. Aguado, claro está, el miércoles no realizó intento alguno para que su correligionaria de Ciudadanos, consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado, votara con sus colegas de otras comunidades en las que gobierna el PP, en contra de la intromisión de Illa en las competencias de una región.

Verónica Casado procede del PSOE (ocupó un alto cargo con los gobiernos socialistas) y trae de cabeza al propio vicepresidente de la Junta, Igea. ¿Conoce la consejera citada cuántas personas salen diariamente de su comunidad para trabajar en la capital de España o en los alrededores de la Comunidad? ¿Es que todas esas personas no han tenido en ningún momento contacto con el maldito Covid?

Asediados por el Gobierno del Frente Popular, los madrileños nos disponemos a pasar del confinamiento a directamente la hambruna, término que están utilizando estos días todos los empresarios, grandes, medianos y pequeños, y que va a llevar a la región más próspera de España al agotamiento social y económico, lo cual importa una higa al autócrata de La Moncloa, que ya ha previsto que, para gobernar en impunidad durante todos los años que le plazca a la coalición socialcomunista, debe antes derrotar para siempre, previa montería criminal, al partido que rige, a duras penas, a trancas y barrancas, ya vemos con qué dificultad, Madrid.

Así, el BOE no es más que el cañón mortífero que Sánchez utiliza para derribar el muro de la resistente Ayuso. Es deseable que el grueso cartucho con que el aún presidente carga este cañón, destroce sus propósitos, que son los de un mercenario de la política que únicamente respeta su faz de cínico trilero.

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