Héroes del silencio en el mundanal ruido político.

José María Nieto Vigil: «Angeles custodios de la Salud Pública»

Más de un año llevan en la brecha afrontando un combate desigual ante un enemigo desconocido

José María Nieto Vigil: "Angeles custodios de la Salud Pública"

Con este artículo inicio mis colaboraciones con este medio.

Es para mí un motivo de profunda satisfacción y orgullo mal disimulado. Espero no defraudarles, pues escribo desde el corazón, con la convicción de ser fiel a la verdad y reflejar la realidad del mundo que nos ha tocado vivir, la España que nos ha sido dada en suerte, o desgracia –según se mire- y de una sociedad camaleónica, cambiante, desnortada, hedonista, individualista, indolente, conformista y abandonada a la deriva con una existencia cuando menos extraña, por diferente y por carente de principios y valores trascendentes, no ya en lo religioso, sino en todas las esferas de la vida social. Es ciertamente preocupante y triste.

El tema que he escogido me parece de justicia y de honesto reconocimiento hacia un colectivo muy castigado por la pertinaz y maldita pandemia. Me refiero al colectivo de profesionales sanitarios. Quiero incluir a todos, médicos, enfermeros, celadores, encargadas de limpieza, personal de gestión y administración, ambulancias, técnicos de mantenimiento, seguridad y restauración. Todos ellos son unos auténticos héroes en el combate cuerpo a cuerpo con el covid-19 –maldito nombre-.  No obstante no puedo dejar de apostillar que el servicio de urgencias y de UCI es la vanguardia frente a tanta tragedia y tantísimo estrés y dolor acumulado. Cada día, cada hora, cada minuto, es una constante y brutal lucha por arrebatar vidas a la muerte. Son auténticos ángeles custodios que salvaguardan vidas humanas, héroes de un silencio discreto, profesional y profundamente vocacionales, frente a las criminales acometidas de la miserable y traicionera enfermedad.

Más de un año llevan en la brecha afrontando un combate desigual ante un enemigo desconocido. Tres oleadas que han dejado muy debilitados moralmente a todos ellos. Impotencia, fragilidad, cansancio emocional, fatiga, sufrimiento, jornadas agotadoras, servicio permanente y hasta con dedicación voluntaria en los cribados que se han venido efectuando. Merecen una escultura y un nombre de avenida en todas las ciudades de España. Les debemos mucho y, por lo que parece, les vamos a tener que seguir adeudando una gratitud que tiene que ir más allá de simples elogios y aplausos. Tenemos, con todos los problemas lógicos, una Sanidad Pública de primerísimo nivel. Me siento emocionado y orgullo del trabajo y la dedicación que vienen demostrando de manera reiterada y continuada.

Quiero hablar en primera persona por una poderosa razón. No escribo de oídas, o según lo que leo o veo. He padecido el maldito corononavirus y he sido testigo del coraje, arrojo, profunda humanidad, altísima valía y enorme entrega y sacrificio del personal sanitario. Nadie me tiene que contar nada de lo que he evidenciado de manera tan clara y meridiana. Es por eso que no puedo soportar, menos aguantar, las cencerradas y las teorías conspiratorias de los negacionistas. Tampoco me resulta asumible ni respetable, más al contrario, digno de duro castigo a los infractores de las medidas de seguridad impuestas. No entiendo la frialdad emocional, la indolencia e indiferencia de los amantes del botellón, la fiesta, o simplemente, el comportamiento de quienes no entienden el peligro que afrontamos. Durante mi ingreso hospitalario, de manera insistente, los sanitarios me manifestaban su incomprensión ante tanto descerebrado y egoísta insolidario.

He padecido en casa los síntomas durante ocho días insoportables. Fiebre descontrolada, fuertes dolores de cabeza, vómitos, mareos, diarrea, sudores, cansancio y debilidad, y un sin fin de situaciones que nunca llegué a imaginar padecer al mismo tiempo. Posteriormente ingresé por urgencias con una neumonía bilateral que tenía mal pronóstico. Afortunadamente me salvé de la UCI por muy poquito. En planta he permanecido diez días con una atención impecable, donde se me realizaron todo tipo de pruebas y aplicación de viales de corticoides y antibióticos. El trato ha sido espectacular. Con diligencia, rapidez, eficacia, cariño y enorme humanidad la terapia fue dando resultado. Aprovecho para señalar que el servicio de comidas estaba exquisito: desayuno, comida, merienda y cena. Una dieta conveniente y equilibrada verdaderamente recuperadora. Las noches eran muy duras. Se oían voces lastimosas en habitaciones cercanas, un ir y venir de personal atendiendo displicente a los pacientes que necesitaban de todo. Muchos eran mayores, desorientados y aterrados proferían gritos de auxilio. Las camillas pasaban camino de la UCI con inusitada frecuencia. Pero, pese a la saturación y altísimo nivel de presión, nuestros ángeles custodios estaban allí prestos a dar la batalla. No puedo dejar de emocionarme al recordar tantas muestras de dedicación y esfuerzo demostrado. Son una bendición de Dios a los que los hombres debemos elogiar sin reserva. Sería miserable no hacerlo.

Cuando me dieron el alta, sin esperar que no fuera más que un simple adiós, cuando la celadora me llevaba a la salida, al abrir la puerta de la habitación -1106 Complejo Hospitalario del Río Carrión de Palencia- me encontré con un grupo de enfermeras aplaudiéndome. Profundamente emocionado, con lágrimas en los ojos, las pedí que no lo hicieran, que me dejaran que fuese yo quien las aplaudiera. Así lo hice y, desde lo más profundo de mi corazón las expresé, con voz quebrada, “sois lo mejor de España”. Ahora en casa, sigo protocolos y tratamientos prescritos, pero nunca olvidaré el testimonio maravilloso que me han dado, no solo a mí, sino a todos los que allí estaban de una ilusión y un amor por un trabajo que pocas veces he percibido en muchas personas. Mi aplauso, mi gratitud y reconocimiento será eterno. No lo duden.

José María Nieto Vigil

Profesor

Doctor en Filosofía y Letras
Licenciado en historia Antigua y en Historia Medieval

Diplomado en Magisterio y Teología

 

 

 

 

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