LA LOCUTORA Y COLUMNISTA DEL GRUPO PRISA ACHACA LAS FIESTAS ILEGALES EN MADRID A LAS NORMAS DIFUSAS DEL EJECUTIVO DE LA PUERTA DEL SOL

Pepa Bueno incrementa la campaña de acoso de la SER y El País contra Isabel Díaz Ayuso

"Frente al virus no hay certezas absolutas y que al prolongarse en el tiempo exige creatividad para que las restricciones sean compatibles con la economía y con la vida. Creatividad, no barra libre penosa y peligrosa"

Pepa Bueno incrementa la campaña de acoso de la SER y El País contra Isabel Díaz Ayuso

La consigna está más que clara.

Leña al mono hasta que reviente.

Dicho de otro modo, desde el grupo PRISA la norma está muy clara de aquí al 4 de mayo de 2021, se trata de sacudir de lo lindo a Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta de la Comunidad de Madrid está que se sale en las encuestas y, a poco que las previsiones más favorables puedan subir unas décimas más, la líder del PP llegaría hasta los 69 escaños, es decir la mayoría absoluta.

Por esa razón no se va a desaprovechar un solo segundo de tiempo desde medios como la Cadena SER o el diario El País para tratar de socavar las excelentes perspectivas de la actual mandataria de la Puerta del Sol.

Sin ir más lejos, este 31 de marzo de 2021, la periodista Pepa Bueno, que ya ha tenido varios rifirrafes con Díaz Ayuso, culpa a la política del PP de ser poco menos que responsable de que Madrid se haya convertido en una juerga a nivel internacional.

Fíjense como arranca su columna de todos los miércoles en el diario prisaico:

Cuando termino de trabajar salgo cada noche a la Gran Vía de Madrid con el toque de queda en vigor. Las calles no están vacías, se distingue claramente a los trabajadores que vuelven a casa y se reconoce sin dificultad a los grupos que, en todos los idiomas, apuran o buscan cómo prolongar la fiesta […] En Madrid son las autoridades las que han decidido que los límites sean difusos.

Para Pepa Bueno se trata de buscarle las vueltas a la Comunidad de Madrid:

La imagen que da la vuelta al mundo estos días nos devuelve a aquel batir las palmas para que se diviertan los señoritos del resto de Europa, países donde el imperio de la razón impone, pese a las dudas, hacer lo que se ha demostrado menos malo para acabar con esta pesadilla. Es verdad que frente al virus no hay certezas absolutas y que al prolongarse en el tiempo exige creatividad para que las restricciones sean compatibles con la economía y con la vida. Creatividad, no barra libre penosa y peligrosa.

FIJACIÓN CON LA JEFA DEL EJECUTIVO MADRILEÑO

En mayo de 2020, cuando España poco a poco comenzaba una desescalada a varias velocidades y Madrid, curiosamente, era relegada en ese proceso, Pepa Bueno se pronunciaba así sobre la quejas de Díaz Ayuso:

Instalada en la confrontación permanente, en el blanco y negro, no concibe otra manera que la oposición al otro. Y esa necesidad de ser el positivo o el negativo de la foto rota de un país condenado a ser dos mitades se refleja en siglas pero, sobre todo, en los nombres propios.

Ya ha fracasado, por imposible, la estrategia de la derecha de convertir en heroína a Isabel Díaz Ayuso, transmutada en una mezcla de mater dolorosa e influencer que ignora a su experta en Salud Pública, da comida chatarra a los niños pobres, abandona reuniones, posa en medio de la desgracia y disparata sobre la incidencia de la altura de los techos de los hospitales en la curación del coronavirus o sobre el nombre de la covid-19.

Más adelante, en octubre de 2020, cargaba contra la presidenta madrileña por las críticas de esta al Gobierno de Pedro Sánchez al poner unas severas restricciones a Madrid durante el puente de El Pilar:

La pandemia no ha hecho sino acelerar la decisión de convertir al adversario en enemigo. Quemar los puentes. Acusar al Gobierno de autoritario, como ha hecho la presidenta Díaz Ayuso en el Financial Times, no hace sino empezar a dar por bueno que cualquier estrategia es legítima para librarse de semejante yugo.

La opresión consistió en extender a toda la capital las mismas medidas que ella había ordenado para los barrios del sur. Pocas e insuficientes, según el consenso científico y la comparación con otras capitales europeas. Pero eso da igual porque no importan las medidas, sino quién las toma.

Y mientras, las preguntas concretas siguen sin respuesta o se responden con hechos alternativos. ¿Era mejor o peor para la pandemia que los madrileños pudieran irse de puente? ¿Cómo pensaba impedirlo el Gobierno regional si no lo impone el Ejecutivo central? ¿Por qué ha dejado Madrid de hacer PCR a los contactos estrechos o en los colegios? ¿Es incapaz el Gobierno central de garantizar datos fiables de todas las comunidades y a la vez?

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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