LA SEGUNDA DOSIS

Alfonso Rojo: «Me da que Ayuso se va a merendar a los chiquilicuatres de Génova»

En plena subida de la luz, el socialista Pedro Sánchez, no contento con intentar dejarnos a oscuras en casa a golpe de recibo, trata también de quitarnos la luz fuera, proponiendo y leo textualmente, “rediseñar nuestras ciudades y pueblos, apostando por reducir la contaminación lumínica”.

Como lo oyen.

Es la última ocurrencia de la factoría propagandística del PSOE, según el cual, la iluminación actual es un tipo de contaminación medioambiental que tiene consecuencias funestas «por la pérdida del paisaje nocturno y el cielo estrellado».

Tiene gracia con nos vengan ahora con la chorrada de que las farolas «no nos dejan ver las estrellas».

¿Pero qué estrellas vamos a ver si según ellos tenemos que hacer la colada y planchar de noche?

Apesta todo a cortina de humo, para tapar lo realmente relevante, que en el plano político es esa peregrinación a Barcelona que este miércoles inicia Sánchez.

He utilizado con toda la intención el término peregrinación, porque el líder del PSOE va a Cataluña de rodillas y con los pantalones a media asta, para sellar con sus socios separatistas el acuerdo que le permita seguir durmiendo en La Moncloa hasta finales de 2023.

Pere Aragonés y Sánchez se necesitan el uno al otro más que nunca y pactaran lo que sea, por vergonzoso que sea, sobre todo para España.

En realidad, llevan muchas semanas intercambiando mensajes y chalaneando a espaldas de los españoles.

La foto que se harán a final de esta semana, será puro teatro y lo que digan en público, una sarta de mentiras.

Escuchar el otro día al socialista Miquel Iceta, ministro de Cultura y Deportes de Sánchez, equiparando la ‘mesa’ en torno a la que se sentarán Sánchez y Aragonés a la que se montó en París, para negociar el fin de la Guerra de Vietnam entre los norteamericanos y los comunistas del vietcong, me produjo vergüenza ajena.

No sabía yo que estábamos en guerra con Cataluña y acabo de descubrir que el marrullero líder del PSOE inicia conversaciones de paz.

Y en lugar de centrarse en eso y volcar todos los recursos en apoyar a esos millones de catalanes que se sienten sobre todo españoles y a los que nunca se ha defendido con la energía requerida desde el Gobierno de España, va ahora la oposición y se distrae con mamarrachadas.

Porque mamarrachada es y de aúpa que, en un momento en el que las encuestas sonríen al centroderecha, el Gobierno PSOE-Podemos corretea como un pollo sin cabeza y el socialista Sánchez se debilita haciendo concesiones inicuas a los independentistas, el PP opte por las cuitas internas.

Es el momento de aumentar la presión sobre Sánchez, de poner al Gobierno entre la espada de su creciente impopularidad y la pared de su ineptitud y no de pelearse por puestos, cargos y títulos.

Parece muy lógico que el presidente de una comunidad autónoma presida también la organización regional del partido, que es lo que pretende Isabel Díaz Ayuso y a lo que se oponen, en palabras de Esperanza Aguirre, unos ‘niñatos’ desde la sede de Génova.

Tras escuchar a Pablo Casado diciendo que el tema no le parece importante y al alcalde Almeida subrayando que Ayuso es la única aspirante que hay por el momento a la presidencia del PP en Madrid, me da la impresión de que no va a haber batalla en Madrid, pero si la hay ya les vaticino que la vencedora de Sánchez el 4-M, se merienda crudos a los ‘chiquilicuatres’ de Génova.

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