Hay que volver a la cuerda de presos

Para los del botellón y otros espabilados hay que volver a la cuerda de presos

El problema es la ausencia de valores

Para los del botellón y otros espabilados hay que volver a la cuerda de presos

Uno de los muchos imbéciles que salen en las televisiones ha dicho que antes de abordar el problema del botellón “hay que solucionar la cuestión habitacional de los jóvenes y sus condiciones de trabajo”. No me extraña que con tanto tonto pontificando en los púlpitos de la vacuidad la actual sociedad lanar camine al despeñadero.

Para acabar con esa constante provocación de una parte irresponsable de jóvenes pre y  delincuentes violentos hay que volver a la cuerda de presos.

Y no me refiero a las novelas de Jesús Quintero y Tomás Salvador. Me refiero al método que durante un tiempo empleó la guardia civil para trasladar presos de un penal a otro: atados por las manos y en reala.

Así es como tendría que traquear la policía y la guardia civil ante el juez a todas esas acémilas que después de hacer botellón en la vía pública dejan el lugar como un vertedero para constatar ante las redes sociales y las televisiones el paso de la horda. Y una vez ante el magistrado, aplicarles el artículo correspondiente de la vigente ley y condenarles a trabajos sociales tales como barrer calles y limpiar kilómetros de muros, fachadas, mobiliario urbano, puentes y monumentos (Por cierto, ¿a qué espera el Ayuntamiento de Madrid que preside el señor Martínez-Almeida Navasqüés para limpiar y proteger el Arco del Triunfo de Moncloa, sito en la que es todavía la más bella entrada a Madrid que tiene la capital de España y por donde pasan todos los jefes de Estado y de Gobierno que nos visitan?), embadurnados de pintadas, dibujos y frases soeces. Y así, con juicio y sentencia instantánea para menores y mayores de edad, iniciar el cumplimiento de la pena vigilados por la policía y acarreados también en cuerda de presos y con la cara descubierta para escarmiento público de los reclusos y llamada de atención de sus progenitores, muchos de ellos cómplices satisfechos de las fechorías de sus vástagos.

El problema del botellón no es porque sus participantes vivan en pisos compartidos y trabajen muchas horas por poco dinero. Estos son argumentos de bobos mediáticos que forman parte del colectivo nini. El problema es la ausencia de valores de un número creciente de jóvenes, su falta de respeto a la norma y a la autoridad, su ardiente deseo de saltarse la primera y provocar a la segunda. Es la consecuencia directa de haber enterrado el palo y repartir solo zanahorias. Con uno y otra es como se construyó la polis y después la civilitas. Que esos protagonistas de las fiestas con alcohol barato, de marca blanca y adulterado (¿qué consecuencias tendrá para su salud?), se reúnan para divertirse en lugares acotados para ello y sin que el ruido que generan moleste al vecino es asumible. Lo que resulta inadmisible es que lo hagan destrozando el mobiliario urbano y esparciendo la suciedad que generan, dejando a su paso cristales rotos, bolsas, papeles, preservativos, compresas, tampones.

¿Por qué no se lo llevan en bolsas igual que lo aportaron al lugar de la cita? Simple y llanamente porque el estercolero forma parte de la juerga y la chusma debe dejar constancia de su paso. Y a esa turba que se cisca en los demás y hace caso omiso de las reglas de urbanidad y ciudadanía es a la que la Ley tiene que tratar como tal, castigar ejemplarmente en beneficio de la mayoría y reeducarla a base de palo. Y sólo al final darle la zanahoria por haber devuelto al común lo que es del común y haber cambiado la caterva por la pacífica convivencia.

JORGE DEL CORRAL Y DIEZ DEL CORRAL

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Autor

Jorge del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

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