El desfile militar del pasado 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, contó con la ausencia ya clásica y crónica del Presidente del Gobierno Vasco, esta vez el lehendakari Iñigo Urkullu Renteria, del PNV, y del presidente de la Generalitat de Cataluña, en esta ocasión Pere Aragonés García, de ERC, que para más inri convocó consejo de gobierno para señalar que el 12 de octubre “es la efemérides de un genocidio” y una fecha “en la que no hay nada que celebrar”.
El tal Aragonés García debe llevar apellidos indostánicos. Ambos independentistas, Urkullu Renteria y Aragonés García, consideran que el territorio que gobiernan no forma parte de España. Allá ellos en su contumacia contra la historia y la raza.
Por lo visto y en el caso del lehendakari, en la expedición del Descubrimiento de América los marinos vascos Juan Ustobia, Pedro Bilbao, Juan Lequeitio y su hermano Chomin, que fueron ayudantes del santanderino (Santoña, lugar que antes perteneció a Vizcaya) Juan Vizcaíno de Lacoza, no debieron ser vascos de pura cepa y por eso Urkullo es descortés con el Rey y tapa la gesta de marinos vascos en el Descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo. En el segundo viaje de Cristóbal Colón, con la flota preparada en Bermeo e integrada por una carraca grande de 1.259 toneladas, cuatro navíos de 150 a 500 toneladas y una carabela de 190 toneladas, tampoco debieron ser vascos (Corona de Castilla) el comandante en jefe de esta segunda expedición (Colonizadores de la Epopeya Americana, ediciones Ekin), el general de Marina Iñigo de Artieta, de Lekeitio, y los capitanes de las seis naves: el mismo Artieta, Sancho Ugarte, Antonio Pérez de Alzola, Juan Ruiz de Loyola, Martín Pagaza y Juan P. de Amezqueta; y entre los tripulantes, Antonio Larzola (Olaizola), Esteban Corta (Alcorta), Juan Rentería, Esteban Estola (Artola), Domingo Darana (De Arana), Pedro Soportegui (Arostegui), Juan de Quijo (Guecho), Miguel Larriaga (Arriaga), Sebastián Olano, receptor de la Armada; Lope Olano y Martín Zamudio, ambos pilotos y parientes; Fernando Guevara, Luis Arteaga, Bartolomé Salcedo, Miguel Muncharaz y Francisco Garay, quien además llevaba 40 familias vascas para colonizar Santo Domingo en nombre de la Corona de Castilla y expandiendo el castellano por esas tierras y las siguientes. En su tercer viaje, Colón lleva cuatro capitanes vizcaínos, de los seis que eran en total, y otros vascos miembros de la expedición: Lope de Olano, que ya había ido en el segundo; Pedro de Arana, cuñado de Colón y hermano de Diego de Arana, Pedro Ledesma, Martín de Arriarán y Fernando Ibarra, secretario de Colón, además de los marinos Diego de Portugalete, Martín Arrieta, Domingo Vizcaíno, Gonzalo Salazar, Diego de Mendoza, Pablo Ledesma, Gregorio Zaldua, Pascual Luzuriaga, Machin Vizcaíno, Martín Fuenterrabía (no Hondarribia, como ahora se escribe) y los del segundo viaje Domingo de Arana, Miguel Larriaga y Juan de Quijo.
Y si dejamos los Siglos XV y XVI, nos remontamos al XVIII y hablamos de otros expedicionarios españoles al Nuevo Mundo, nos encontramos con el catalán Gaspar de Portolá Rovira (Os de Balaguer, Lérida, 1716-Lérida, 10 de octubre de 1786), militar, destinado en Italia y en Portugal, administrador colonial y explorador español. Gobernador de las Californias desde su nombramiento por el Rey Carlos III el 30 de noviembre de 1767 hasta 1770, explorador y fundador de San Diego y Monterrey, en lo que hoy es California, y que coincidió en esas tierras españolas con otro español, el franciscano Fray Junípero Serra Ferrer (Petra, Mallorca, 24 de noviembre de 1713-Monterrey, Alta California, 28 de agosto de 1784), quien doctorado en filosofía y teología se trasladó a América, donde fundó nueve misiones españolas en la Alta California y presidió otras 15.
Pero a la conmemoración del 12 de Octubre de 2021 también faltaron, “por cuestiones de Agenda”, el presidente de Galicia, el veterano del PP Alberto Núñez Feijóo y el presidente de Castilla-La Mancha, el también veterano del PSOE Emiliano García Page. Y digo yo, cómo pueden alegar “cuestiones de agenda” para faltar el 12 de octubre al tradicional desfile militar de homenaje a la Patria y a la posterior recepción del Rey en el Palacio Real. ¿Es que la fiesta nacional es movible?, ¿Acaso se convoca y desconvoca al albur de algún movimiento cósmico que acontece de improviso? En la agenda de los presidentes de las comunidades autónomas el 12 de octubre debe ser fecha reservada en rojo en cada uno de sus cuatro años de mandato y con antelación desde el inicio de su legislatura. Lo contrario son zarandajas, disculpas de mal pagador, descortesía al Rey y añagaza antipatriótica. Como dijo Fraga, “ni tutelas ni tutias”.
Que a la recepción en el Palacio Real hicieran mutis por el foro los ministros populistas Alberto Garzón Espinosa y Manuel Castells Olivan, después de haber estado con el Gobierno en pleno en el desfile militar, es peccata minuta comparada con la ausencia de los cuatro presidentes autonómicos citados, quienes tienen la obligación de asistir como máxima representación del Estado que son en el territorio español en el que gobiernan para todos los ciudadanos del lugar. Es otra de nuestras anormalidades constitucionales que debería subsanarse, al igual que no debería cometerse más el hecho intencionado, aduciendo a la socorrida Covid, de no invitar en el Día de la Hispanidad al Cuerpo Diplomático acreditado en España (algo sin precedentes en ningún país) y argumentar (disparate diplomático) que el Nuncio de Su Santidad el Papa, decano del Cuerpo Diplomático, los representaba a todos. La soberanía no es delegable.

