Morir de hambre en la tierra del trigo

Holodomor: El porqué del histórico odio de los ucranianos a los rusos

El negacionismo ´progre´ socialcomunista

Holodomor: El porqué del histórico odio de los ucranianos a los rusos
Los niños ucranianos víctimas del Holodomor. PD

Desde 2006, el Holodomor ha sido reconocido por Ucrania y otros 15 países, entre ellos España antes de Pedro Sánchez, como un genocidio del pueblo ucraniano llevado a cabo por el gobierno soviético de Moscú.

Una carta sin respuesta.

“Honorable camarada Stalin, ¿hay alguna ley del Gobierno soviético que establezca que los aldeanos deban pasar hambre? ¿Porque nosotros, los trabajadores de las granjas colectivas, no hemos tenido una rebanada de pan en nuestra granja desde el 1 de enero? ¿Cómo vamos a construir la economía del pueblo socialista si estamos condenados a morir de hambre? ¿Para qué caímos en el frente de batalla? ¿Para pasar hambre? ¿Para ver a nuestros hijos sufrir y morir de inanición?». Estas palabras fueron escritas en la primavera de 1932 por un grupo de campesinos ucranianos al Gran Líder.

Comisarios políticos jugando a ser ingenieros agrícolas.

Los bolcheviques toman el poder por la fuerza en octubre de 1917, y a partir de ahí comienzan su programa marxista de expropiación y colectivización de la tierras, sin pagar un rublo a sus legítimos dueños. Los campesinos, que suponían el 82% de la población soviética, fueron obligados a entregar sus medios de producción y subsistencia a la colectivización marxista. A partir de ese momento los diferentes programas estratégicos de producción agrícola fueron fijados por los comisarios políticos del régimen comunista, los cuales contaban para su cometido con la colaboración de brigadas de activistas bolcheviques, provenientes de los centros industriales de las grandes ciudades. Estos revolucionarios de asfalto y barricada, entendían tanto de agricultura como los comisarios políticos; o sea, nada.

Los frutos del brillante programa agrario bolchevique no se hacen esperar y así en la primavera de 1921 el pueblo ruso sufre una hambruna que duraría un año, y en el que murieron -según el historiador François Furet-  cinco millones de personas; unas por el hambre y otras, víctimas del canibalismo.

En el comunismo, no hay situación mala que no sea perfectamente empeorable.

Posteriormente, y una vez asentado y perfeccionado el programa agrario marxista, la situación cambia… a peor. A partir de 1930, destacamentos de la Dirección Política del Estado (GPU) comenzaron a requisar de forma abusiva el grano y el trigo ucranianos, dejando las tierras sin las semillas necesarias para que pudieran germinar, ni tampoco dieron tiempo suficiente a la tierra para que se pudiera volver a plantar.

Temiendo una contrarrevolución, Stalin que tenía muy presente la revuelta de los campesinos ucranianos durante la Guerra Civil Rusa, en 1932 tomó la decisión de endurecer las condiciones en Ucrania, bloqueando las fronteras del país para que la gente no pudiera salir y creando unas brigadas que iban de casa en casa confiscando la comida de los campesinos.

Como consecuencia, en el año 1933, llega otra hambruna que deja en mantillas a la primera. Según la Enciclopedia Británica en este período MURIERON DE HAMBRE ENTRE SEIS Y OCHO MILLONES DE RUSOS, LA MAYORÍA DE ELLOS UCRANIANOS. La hambruna artificial creada en Ucrania por Stalin, ha pasado a los anales de la historia de los genocidios, bajo el nombre de HOLODOMOR.

Morir de hambre en la tierra del trigo.

Para más inri cabría recordar que los orígenes históricos de Ucrania se remontan a 4.500 años antes de Cristo, y que este país, esta nación, este pueblo, ha sido conocido desde los albores de la humanidad, por su gran riqueza agrícola, especialmente de trigo. De ello han dejado constancia los numerosos silos de trigo que se han encontrado en la región, datados los más antiguos en el siglo VI antes de Cristo. Según el filósofo ateniense Demóstenes, Ucrania era el granero de Grecia.

La cosecha del dolor.

El historiador británico Robert Conquest concreta en su libro “The harvest of sorrow” [“LA COSECHA DEL DOLOR”], que por lo menos unos siete millones de campesinos habían muerto en el período entre 1932 y 1933.

Para el período comprendido entre 1930 y 1937, Robert Conquest calculó el número de campesinos muertos por hambre en once millones, más tres millones y medio de fallecidos, por la misma causa, en los campos de trabajos forzados y exterminio existentes en Siberia. En total, catorce millones y medio de personas que pasaron a mejor vida sin haber entendido las bondades del sistema comunista. Quedan incluidos en dicha cifra todos aquellos que acabaron sus días troceados en la despensa de su hambriento vecino.

El negacionismo ´progre´ socialcomunista.

 

Pues bien, al igual como con el nazismo y sus atrocidades en el Holocausto, ha habido gente que ha salido negando la mayor  -los llamados negacionistas-, en el caso de las hambrunas en la Rusia comunista, también hay quienes las minimizan y hasta las niegan. Hay incluso algunos que afirman –unilateralmente- que las hambrunas sucedieron en EEUU durante la “Gran depresión” y que hubo cinco millones de muertos. Obviamente estamos hablando de “investigadores rusos” de reconocido prestigio… en los blogs y foros comunistas y anti sistema que retoñan por Internet.

A Estados Unidos, el país pionero en la declaración y defensa de los derechos civiles, se le podrá criticar muchas cosas, pero lo que está claro es que –históricamente- ha sido y sigue siendo el país número uno del mundo en libertad de prensa y opinión. Por lo tanto, quién afirme que en EEUU murieron de hambre millones de personas durante la “Gran Depresión”, y que el gobierno estadounidense fue capaz de ocultarlo a la opinión pública, no sólo está mintiendo, sino que además demuestra una incultura total en historia, política y sociología, al confundir los gobiernos democráticos de EEUU que cada cuatro años pasan por la reválida de las urnas, con la dictadura comunista que durante setenta y dos años amordazó -cuando no, ejecutó- a cualquiera que se atreviera a decir “esta boca es mía”, y en donde los grupos de la oposición tenían su ´despacho parlamentario´ entre las alambradas de los campos de exterminio de Siberia.

Un insulto a la inteligencia.

El gobierno de turno de EEUU no fue capaz de ocultar a los medios de comunicación los “exámenes orales” a los que sometía el presidente Bill Clinton a una becaria de la Casa Blanca, y eso que hablamos de un acto realizado en la intimidad, por dos personas, y sin testigos. Repito, no fue capaz el gobierno de ocultarlo ni silenciarlo, con lo que el asunto fue conocido al detalle y comentado, no sólo en EEUU, sino en el mundo entero. ¿Cómo se puede entonces, en ese mismo país, ocultar la muerte por hambre, de millones de personas? A lo mejor es que los neo estalinistas piensan que en Occidente todos somos idiotas… Sí, será eso.

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Autor

Antonio Gil-Terrón Puchades

Antonio Gil-Terrón Puchades (Valencia 1954), poeta, articulista, y ensayista. En la década de los 90 fue columnista de opinión del diario LEVANTE, el periódico LAS PROVINCIAS, y crítico literario de la revista NIGHT. En 1994 le fue concedido el 1º Premio Nacional de Prensa Escrita “Círculo Ahumada”. Ha sido presidente durante más de diez años de la emisora “Inter Valencia Radio 97.7 FM”, y del grupo multimedia de la revista Economía 3. Tiene publicados ocho libros, y ha colaborado en seis. Actualmente escribe en Periodista Digital.

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