Escapemos del alarmismo: no hay brote epidémico de hepatitis infantil en España

Dos niños fallecen en agosto de 2022 a pesar de realizárseles un trasplante hepático de urgencia, que, por desgracia, no superaron

Escapemos del alarmismo: no hay brote epidémico de hepatitis infantil en España

España entera está conmocionada en este arranque de agosto de 2022 con la terrible noticia del fallecimiento de dos niños, un bebé de 15 meses y un niño de 6 años, por una enfermedad, la hepatitis infantil, cuya causa todavía no conocemos.

Sin embargo, a pesar de las incógnitas que todavía quedan por esclarecer de esta enfermedad, vamos a intentar dar un poco de luz sobre este tema e intentar tranquilizar, dentro de lo razonable, a la ciudadanía con una serie de preguntas y respuestas.

¿Qué es la hepatitis infantil de etiología no filiada y cuál es su causa? 

La hepatitis es un proceso inflamatorio grave del hígado que se puede producir a cualquier edad, si bien es mucho más frecuente en la edad adulta. Múltiples son las causas que la pueden producir, las más frecuentes y conocidas son el alcoholismo o la ingesta etílica importante, los medicamentos, infecciones víricas (evidentemente el más conocido son los diferentes virus de la hepatitis, pero hay muchos más que la pueden producir), infecciones bacterianas, enfermedades autoinmunes (donde el propio cuerpo genera anticuerpos contra el hígado) y otros procesos ya más raros.  La hepatitis infantil de causa no filiada es una inflamación del hígado que se produce en niños de 0 a 16 años, cuya causa a día de hoy no conocemos.  Es el “cajón de sastre” de todas las hepatitis infantiles en donde no logramos conocer la causa de la misma. Cuando se diagnostica una hepatitis en un niño y descubrimos su causa, le ponemos su “apellido”, hepatitis medicamentosa por ejemplo, y evidentemente ya no forma parte de este cajón de sastre. Buscando antecedentes comunes o nexos para sospechar su etiología, no hay relación alguna conocida entre casos, como por ejemplo el haber tomado un medicamento similar en días previos, o de parentesco, o vivir en la misma ciudad. El único antecedente que tiene todas las papeletas de ser el causante, aunque no explica todos los casos, es la positividad en una analítica (serología) para un virus llamado adenovirus, causante de cuadros diarreicos y también de algunas infecciones respiratorias en niños pequeños, habitualmente leves, pero que en raras ocasiones producen infecciones severas con compromiso de la vida, sobre todo cuando más pequeño es el niño y más inmaduras son sus defensas.

¿Es una enfermedad nueva? ¿Por qué esta alerta? ¿Tiene algo que ver con la vacuna del covid?

La contestación es fácil. No. Los pediatras, hepatólogos y cirujanos llevamos conociendo este “cajón de sastre” desde hace muchos años, es más, con los avances de la medicina cada vez diagnosticamos menos porque cada vez ponemos más “apellidos” a las hepatitis infantiles. Esta alerta surge cuando Reino Unido notifica a la OMS el 5 de abril de este año 10 casos de hepatitis grave en menores de 10 años en el cinturón central de Escocia. Desde entonces, y hasta el 28 de julio, en Europa se han detectado 507 casos en 21 países, 273 de los cuales han sido en Reino Unido. En este período de tiempo, se han detectado 354 casos en EEUU. En nuestro país, son 46 el número de casos comunicados en este tiempo. Si comparamos estos datos con los de años anteriores, sólo en Reino Unido se ha detectado un aumento del número de casos con respecto a años anteriores, es decir, en todo el mundo, incluida España, y con la salvedad de Reino Unido, no ha aumentado la incidencia de hepatitis infantil así como tampoco ha aumentado el número de trasplantes hepáticos en la edad infantil. El número de casos diagnosticados hasta ahora en España es similar al de los comunicados en los últimos 10 años, por lo que no podemos hablar de ningún brote epidémico hasta el momento. Así mismo, no se ha detectado la más mínima relación entre esta enfermedad y el haber padecido previamente covid o haber sido vacunado del mismo. El antecedente más frecuentemente encontrado hasta en un 70% de los casos es el haber padecido un proceso diarreico los días previos, y la positividad al adenovirus en las analíticas.

¿Cómo padres, a qué síntomas debemos estar alerta? ¿Qué podemos hacer para prevenirlo? ¿Cómo ha sido la evolución de los casos en España?

Los síntomas de esta enfermedad suelen ser fiebre, vómitos, quebranto del estado general. El niño suele estar postrado, extenuado, poco receptivo a estímulos externos. La ictericia o color amarillento de la piel y de las escleras de los ojos (el blanco de los globos oculares se torna amarillento) suele estar habitualmente presente, aunque no en todos los casos. El antecedente de cuadro diarreico en días previos se ha comunicado en bastantes casos. Son los análisis de sangre y las pruebas de imagen como la ecografía las que confirman el caso. La evolución de los cuadros leves o moderados duran 1 ó varias semanas, curando habitualmente sin secuelas. Los casos graves o críticos pueden cursar con toxicidad cerebral grave como la encefalopatía, por acúmulo en la sangre de sustancias tóxicas que habitualmente depura el hígado, pero que en estos casos es incapaz de neutralizar y eliminar, procesos trombóticos generalizados que reciben el nombre de coagulación intravascular diseminada (el hígado en condiciones normales es el productor de las proteínas relacionadas con la coagulación normal de la sangre), llegando al fallo multiorgánico y fallecimiento de la persona. Son procesos muy similares o iguales a los que acontecen en la tan temida sepsis. Cuando se llega a este extremo, la última solución es el trasplante hepático de urgencia, muchas veces en situaciones límite, y con un resultado incierto.

Como padres, lo primero es estar tranquilos, criemos y disfrutemos de nuestros hijos puesto que no hay nada extraordinario que podamos hacer para prevenirlo. Llevarlos al pediatra cuando tenga fiebre alta o estén postraditos, como ya lo hacemos, sabiendo que es más fácil que tengan una virasis como la mononucleosis infecciosa o enfermedad del beso, o una gastroenteritis, o un debut de diabetes en el peor de los casos. Este proceso es rarísimo. Por tanto, lo que debemos de aplicar es el sentido común.

En España se llevan comunicados 46 casos en lo que va de año, cifra similar a años pasados, de los cuales 43 han tenido buena evolución, y 3 han precisado trasplante hepático. De estos 3 casos, el trasplante realizado a una niña de 3 años en Aragón tiene de momento una buena evolución clínica, y los otros dos casos, el del bebé de 15 meses y el niño de 6 años, desgraciadamente, no superaron el trasplante falleciendo a las 24 horas del mismo.

Conclusión final

La hepatitis infantil es el “cajón de sastre” donde metemos todas las hepatitis infantiles en donde no somos capaces de diagnosticar la causa de la misma. El nexo más común del que sospechamos es el adenovirus, pero tampoco explica todos los casos, por lo que las causas pueden ser varias y muy diferentes. Sentido común y acudir al pediatra cuando tengamos que llevar al niño, porque no hay ningún tipo de brote epidémico en nuestro país. Escapemos del alarmismo, y cuidemos y disfrutemos de nuestros hijos como siempre.

 

*Dr. Javier Pereira Beceiro

Médico de urgencias Hospitalarias

Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Médico especialista en Urología

Postgrado en Publicación y Comunicación Científica por la Universitat de Barcelona

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