El boxeador valenciano Serafín Martínez Fort [1907-1999], participó en más de 300 combates sin jamás besar la lona del cuadrilátero.
Fisioterapeuta personal del Presidente del Gobierno de la República el doctor Juan Negrín, y de Indalecio Prieto. Preparador del Equipo Nacional De Boxeo, en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.
Entrenador de boxeo en el US Marines Corps. Un currículo impresionante, pero para mí lo más importante es que él fue mi maestro y entrenador, desde 1969 hasta 1982.
Lo que aprendí como discípulo en aquellos años es algo que no olvidaré jamás: caballerosidad y honor; y la pureza de la fuerza que nace del dolor. Nada que ver con la filosofía de la AGENDA 2030.
En el boxeo el cuerpo acaba por identificar cualquier gesto brusco, con dolor, y ello provoca una reacción de autodefensa agresiva que es más rápida que el cerebro.
El cuerpo acaba aprendiendo a defenderse solo, sin pensar. Es como un ballet mortal en el que cada movimiento provoca en el adversario su correspondiente contra movimiento. ¡Dolor, tensión, explosión!
¿Y a qué viene esta historia? Pues que al igual que instintivamente las manos se transmutan en puños ante una agresión, la mano se aferra cual garra a la cartera, cada vez que oye a ´morritos´ Narciso, rebuznar. Automatismos que nos ayudan a sobrevivir en el cuadrilátero, o en la triste España de ´Falconetti´.

