Hay muchas personas que por desconocimiento piensan que la frase “haz el bien y no mires a quién” la dijo Jesucristo y está recogida en el Evangelio. Esa frase, ni la pronunció Jesús, ni figura en el Nuevo Testamento. Sin embargo, lo que sí que recoge la Biblia en el Antiguo Testamento es justo todo lo contrario:
«Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su pan, no se lo des, para que no llegue con ello a dominarte. Pues un mal duplicado encontrarías por todos los bienes que le hubieres hecho»… «Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de él…»… «En sus labios pone dulzura el enemigo, más en su corazón trama arrojarte a la fosa. En sus ojos lagrimea el enemigo, mas si tiene ocasión, no se verá harto de tu sangre…». [Eclesiástico, 12: 5-11-16].
En el Nuevo Testamento, Jesús no se hace eco de lo establecido, a este respecto, en el A.T., y no solo eso, sino que además lo contradice:
«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo… Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen». [Mateo, 5: 43-45].
Ésta es la gran revolución del Cristianismo, y que aún hoy, después de casi 2.000 años, todavía no ha sido superada, ni tan siquiera igualada, por ninguna filosofía, religión, o ideología. Esto es lo que hay
Jesucristo nunca pronunció “haz el bien y no mires a quién”. Aclarada esta cuestión, personalmente pienso que un cristiano debe mirar a quién hace el bien, pero no en el sentido de si es amigo o enemigo, sino en el de si realmente necesita nuestra ayuda o por el contrario lo único que pretende es enriquecerse a costa de nuestra ingenua compasión. Explicaré ahora adónde quiero llegar.
CARADURAS SIN FRONTERAS
Todo esto viene a colación del tema de las ONGs y sus chiringuitos, un confuso mundo en el que cohabitan auténticos santos, junto a redomados sinvergüenzas.
Por aquello de ´haz el bien y no mires a quién´, a veces podemos sobornar nuestra conciencia haciéndonos socios de una ONG, sin antes habernos tomado la molestia de verificar la seriedad de la misma, simplemente porque su agresiva publicidad lacrimógena ha sido capaz de enternecernos y damos por cierto lo que ellos cuentan. Craso error.
Actuando así, corremos el riesgo de que nuestro esfuerzo económico, lejos de llegar dónde realmente hace falta, pueda servir para engordar la cuenta bancaria de unos desaprensivos.
¡Haz el bien, pero mira bien a quién! Personalmente soy socio de varias ONGs pero, en este mundo de santos y sinvergüenzas, verifico antes a quién voy a ayudar, para que mi esfuerzo no sirva para pagar la mariscada a un caradura, o mantener a ex ministras ´progres`, colocados en organizaciones internacionales, mientras un niño muere de hambre.
Se acuerdan de Bibiana Aído, la que fue ministra del gobierno socialista de Zapatero, que tras el descalabro de ZP y su panda, se marchó a Nueva York como asesora de ONU-Mujeres, según cuentan, con un presunto sueldo anual de 100.000 euros. A lo mejor ´la ficharon´ para el puesto porque la ´chica´ valía mucho; aunque también podría ser por los 200 millones de euros con los que el Gobierno de Zapatero regó a ONU Mujeres. La verdad es que no es para pensar mal, sino peor.

