En 2022 se han cumplido 30 años desde mis comienzos como columnista de la prensa diaria. Primero en papel y desde hace unos años, en las redes sociales y la prensa digital.
Durante este tiempo he intentado iluminar el pensamiento de una muda y desorientada sociedad civil que no sabe bien lo que quiere, pero que tiene muy claro lo que no quiere.
Y he llevado, y sigo llevando, a cabo tal labor, desde el pleno conocimiento de los riesgos que tales ´quijotadas´ conllevan.
De estos peligros ya nos ilustró, en su momento, el poeta polaco Stanislaw Jerzy Lec, cuando escribió que “aquellos que con sus escritos quisieron iluminar el pensamiento de sus congéneres, acabaron sus días ´iluminados´… colgando de una farola”.
Una descripción muy gráfica la del poeta polaco, pero que no logra superar las premonitorias palabras de Jesucristo, pronunciadas en ese mismo sentido, 2.000 años antes:
“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.”
Sin embargo, Jesucristo, conscientemente no siguió su propio consejo, y pasó lo que de antemano estaba escrito que tenía que pasar.
Así pues, en la brecha seguiré, y si caigo en el lance, pues tampoco pasa nada; otros muchos seguirán.

