Más información
Edmund Burke escribió que hay un momento límite en el que la paciencia deja de ser una virtud.
Efectivamente, hay situaciones concretas en esta vida en los que nuestra tozuda obcecación nos ciega, impidiéndonos ver que lo que nosotros creíamos paciencia, no es más que estupidez miope.
Y es que en esta vida nos encontramos, a veces, con personas que son caminos que no conducen a ninguna parte; lo mejor es dejarlos cuanto antes y dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a aquellas otras que por su correspondencia realmente lo merecen.
En honor a la verdad debo de aclarar que el párrafo que antecede lo publiqué antes de sufrir en persona lo que es vivir bajo la bota de un sátrapa.
Así que hoy me desdigo de lo dicho, y hago mías las certeras palabras de Edmund Burke:
“HAY UN MOMENTO LÍMITE EN EL QUE LA PACIENCIA DEJA DE SER UNA VIRTUD.”
POSTDATA: Decir que rectificar es de sabios, es una necedad; lo correcto sería decir que rectificar es de honestos. Y digo esto porque si el sabio se equivoca, es porque no era sabio, porque de haberlo sido, no se hubiera equivocado, ni hubiese tenido que rectificar.

