Más información
Anoche soñé que vivía en un mundo sin barreras, sin corruptas ´castas´, ni fronteras. Un lugar donde las casas no tenían rejas; ni cerrojos, vallas ni cercas.
Un mundo sin cárceles, leyes ni tribunales, ejércitos ni guerras.
Un mundo sin crímenes, delitos ni condenas.
Un mundo sin dolor, libre de la gentuza que siempre lo genera.
Un lugar libre de tiranos, donde los sátrapas no caben; ni están, ni se les espera.
Ahora tan solo me resta ganarme un sitio en él.
El camino es largo y duro, pero ahora que he visto cómo es, sé que el esfuerzo vale la pena.
«El lobo y el cordero pastarán juntos, el león comerá paja como el buey y la serpiente se alimentará de polvo. No se hará ya más mal, ni daño en todo mi santo monte…» Isaías, 65:25.

