Más información
Hablamos de cambios, hablamos de lo que podría ser. y es que cuando viene la tristeza, cuando viene la depresión, intentamos reconstruir los sueños, recogiendo sus despojos del cesto de la trituradora, para ingenuamente intentar reconstruir, lo que ya no se puede reparar.
Hundirse o nadar, riendo mientras el barco se hunde; porque al final, poco más se puede hacer, aparte de rezar; y sin embargo, volvemos a empezar una y otra vez; como ayer, como siempre, una vez más, con la mirada puesta en el horizonte; en el de aquí, o en el del más allá.
Tontos inmaculados dando vueltas alrededor de un camino que no conduce a ninguna parte; porque en realidad, si bien tuvo un principio, el destino nunca escribió su final.

