Cuando en una sociedad, fundamentalmente mileurista, las parejas prefieren gastar lo que no tienen, (vía endeudamiento tirando de tarjeta), en viajar, y salir a cenar fuera de casa los fines de semana, antes que aplicar ese dinero (que no tienen), a tener, criar y mantener, un hijo, quiere decir que el hedonismo le ha ganado la batalla a los principios y valores judeo-cristianos, sobre los que se construyó la Civilización Occidental. Nuestra civilización.
En este orden de cosas, si en Occidente y, por ende, en España, las familias numerosas tradicionales, han sido sustituidas por ´utes´ de pareja, con un solo hijo, o sin hijos pero con mascota, ha sido debido principalmente al programado cambio de valores sufrido. Un cambio que lejos de ser natural, es tan artificial como la sonrisa de caimán de los señores del ´Foro de Nabos´, y los sátrapas locales a sus órdenes, que nos teledirigen, exprimen fiscalmente, y amargan la existencia.
El peligroso y progresivo descenso de la natalidad en Occidente, que paulatinamente va a conducir a la extinción de nuestra civilización, ha sido paralelo a la pérdida de los valores cristianos que la cimentaron, al ir sustituyendo la bandera de la familia, el esfuerzo y el sacrificio, por el estandarte del placer hedonista; no como respiro necesario, sino como medio y fin en sí mismo.
La denigración y desmantelamiento de la institución familiar tradicional, célula base de nuestra civilización, nos ha conducido a una nueva sociedad donde el concepto de familia ha sido sustituido por una ´chulísima´ amalgama de ´tipos de familia´, tan diversas y variadas, como colorines tiene la Agenda 2030; la Biblia del siglo XXI.
El fomento de un ´multiculturalismo´ hortera y ´adocenador´, junto a un ingenuo buenismo suicida, y fobia a lo heterosexual, no ha sido más que el epitafio a la crónica de un final anunciado. El principio y final del Imperio de la Bestia.

