Tanto silencio abruma

 ¡EL GALLINERO!

Y si alguna cacarea, no suma, por si alguien la despluma para que ya no presuma

 ¡EL GALLINERO!

Nunca están bien vistas

Las mujeres descaradas,

Que, cuando hablan, son dadas

A conseguir sus conquistas

Tan sólo dando patadas;

Más bien con estas maneras,

Con las que creen de veras

Cosechar tiernos retoños

En lo que hoy son otoños

Y no ha mucho, primaveras;

*

O como apenas las roces,

Lo que no son gritos, son voces;

-Otra de sus muchas bazas:

No quieres caldo, dos tazas-:

Ya  que a lo  mejor dan: … ¡coces!;

*

Dicho en román paladino:

De lo que hoy es lujuria,

Según predica la Curia,

Ni hambrienta, ni harta de vino,

De la que no hay penuria,

De la más sana virtud,

De la que la juventud

Más bien lo que está es vacía,

Y sin saberlo porfía

Por hacer … ¡su ataúd!;

*

Lo de ¡Divino tesoro!,

Que cantó Rubén Darío,

-El vate de más trapío

Que del español el coro

Le ha puesto solera y brío

A nuestro vocabulario-,

Oyendo lo que a diario

Lo pervierten las mujeres

En míseros misereres,

Le ha puesto el escapulario

*

Del silencio más severo,

De las dos, a una Montero,

Colgándola en el trastero;

Y a las demás … ¡o el plumero,

Bien se les ve, … o el trasero!

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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