Estas no son las que cantaba David; son las mías

 ¡LA PARIENTA!

Las de un juglar de atrancos y demás averías

 ¡LA PARIENTA!

Teniendo que cantarle las cuarenta

Y las diez de monte todos los días

A su esposo Pedro Primero el Porfías,

A la Begoña no he tenido en cuenta,

*

Flor de muy buen aroma opulenta,

Con cátedra propia por si no te fías

De él, y en ella, por su obtención confías

De título alguno, salvo el que se inventa

*

Para estar a salvo él bajo las estrías

De su piel, ante la horrible tormenta

Que se le acerca, sin que impedimenta

*

Alguna desvíe sus cercanías

Al honoris causa de quien más mienta …

O el buen esposo con sus tropelías,

*

O la fiel esposa con la pimienta,

Que da sabor, pero el ardor aumenta

Del esposo … ¡por ciertas anomalías!

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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