Me considero una persona caballerosa, pacífica, tolerante, educada y respetuosa con todo el mundo, sin distinción de género, raza, credo o ideología.
Ahora bien, con los matones de patio de colegio, los ´chuloputas´, los violentos, los intolerantes, los maleducados, los irreverentes, y los sátrapas con síndrome de Supermán, tengo la cortesía y delicadeza de responderles en su mismo idioma, simplemente para que me comprendan y evitar así incómodos equívocos en el futuro que me hagan perder el tiempo.
¡Qué ganitas les tengo!

