Si, hoy, un nuevo Cervantes nos naciera
su lúcida mirada atacaría
la actual novela de caballería:
contra todas las teles dirigiera
a un nuevo Don Quijote, combatiera
su mal, nocturnidad y alevosía
fango, deslealtad, bulo, falsía,
de la mafia, sumisa compañera.
Nuestro audaz, nuestro andante caballero,
de nuevo, derrotado en la batalla
molinos por gigantes, siempre fiero
contra las injusticias del canalla;
también, a refrán limpio, su escudero
a su modo, se enfrente a la pantalla.
Aunque en novela, al menos la ilusión
de contar con alguna Oposición.
