En las guerras, antaño, aunque terribles,
al menos, una cosa era evidente:
muy claro cada bando combatiente,
los aliados, también eran visibles.
Los hechos parecían comprensibles;
distinto era el culpable al inocente
y aunque también muriera mucha gente
las circunstancias no eran discutibles.
Ahora, en la de Ucrania, no es lo mismo:
quién más engaña ¡vaya usté a saber!
de una versión a otra, va un abismo.
La culpa ahora es de uno, al parecer;
o del otro, según qué periodismo.
¡De los dos, a la vez, no puede ser!
Al tiempo: tanto en el engaño están,
que dos y dos son cuatro, negarán.