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Cuántas veces la pérdida de honradez no es una cuestión de falta de principios, sino de oportunidad.
Honrado no es simplemente aquel que no se enriquece injustamente, sino aquel que teniendo la oportunidad de hacerlo, no lo hace.
Cuántos sinvergüenzas son honrados a la fuerza, por no haber tenido nunca la ocasión de dejar de serlo.

