EL REPASO

Alfonso Rojo: “Lo que nos quieren ocultar el censor Sánchez y su cuadrilla de gandules es muy gordo”

Pero no se me despisten: el antisemitismo de Sánchez y su panda de gandules sólo una maniobra de distracción para que no hablemos de la corrupción de su familia sanguínea y política

Sánchez copió su primer libro, no escribió el segundo y el tercero se lo  está redactando Ábalos, a golpe de WhatsApp.

Dirige una cuadrilla de maleantes, que trufa sus curriculums con licenciaturas falsas, fleta furgonetas de putas y gestiona con los pies.

Pero hay que reconocer que en la manipulación y la censura derrochan tanta pericia como dedicación.

Son consumados maestros en el recorte de la libertad de expresión.

Este lunes, la Mesa del Congreso, controlada por Francina Armengol, prohibió la proyección de ‘Lo que nos ocultaron’, un documental dirigido por Carlos Saura, donde se desgrana una fase de la «historia criminal» del PSOE. En concreto la que va desde 1931 hasta julio de 1936.

La autorización inicial fue revocada a última hora, porque -en opinión de PSOE y Sumar– el título y el contenido acusa directamente a otro grupo político de ‘actividades delictivas‘, algo que la Mesa consideró ‘inaceptable‘.

¿No quieren Memoria Histórica? Pues ahí la tienen y a toneladas, a pesar de que no se habla en la cinta de las 92 checas que los socialistas gestionaron directamente en Madrid durante la Guerra Civil.

Se reseñan eso si y con meticulosidad, los casi 500 asesinatos perpetrados por el PSOE en los seis meses y medio previos al alzamiento de Franco, que concluyeron con el de Calvo Sotelo, líder moral de la oposición democrática.

Claro que en el documental se acusa a un grupo político de actividades delictivas, pero si no es delito torturar a granel y asesinar a mansalva, que venga Dios y lo vea.

Aprovecho para volver a proponer al Ayuntamiento de Madrid que, en aras de la verdad histórica y dada la fijación que la izquierda tiene con Franco y el Valle de Los Caídos, organice cuanto antes una tourne en minibús turístico por los lugares donde estuvieron enclavadas la chekas, donde se martirizó y dio muerte a unos 2.000 ‘desafectos’ durante la II República.

Como recorrer las 345 de las que se tiene constancia se haría eterno, basta seleccionar las seis más notorias. No hay que regodearse en el dolor, así que basta fijar una pequeña placa en la fachada de cada edificio.

En el Bellas Artes, donde tenía su despacho el socialista Manuel Muñoz, Director General de Seguridad y en cuyos sótanos el horror fue indescriptible, basta que la placa se ponga en seis idiomas, para que la entiendan los extranjeros que ahora se sientan en la terraza a tomar el aperitivo.

Volviendo a la censura oficial, reseñar que también ayer, con nocturnidad, bomberos escoltados por policías arrancaron la gigantesca lona que desde la mañana lucía junto al Congreso y en la que aparecía el marido de Begoña, en plan ‘El Padríno’, con la etiqueta de ‘corrupto‘.

No tengo claro que alegó en este caso la autoridad competente y qué argumentos dio el juez, pero sorprende tanta diligencia: ni 10 horas aguantó colgado el cartelón.

El ‘progresismo’ patrio vive instalado entre el cinismo y el ridículo.

Porque a todo lo que les estoy contando, se suma en las últimas horas la campaña contra Eurovisión, lanzada desde La Moncloa y vehiculada por RTVE.

Sufrimos un ente público que, en vez de representar a todos, ejerce altavoz de una minoría alucinada, a las órdenes de un Gobierno desquiciado e inquisitorial. Un Gobierno que ahora ha descubierto Gaza y sueña con invadir Israel.

Pero no se me despisten: el antisemitismo de Sánchez y su panda de gandules sólo una maniobra de distracción para que no hablemos de la corrupción de su familia sanguínea y política.

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