Planificamos nuestras vidas intentando anticiparnos al caprichoso devenir de las cosas, y claro, no acertamos.
Y tropezamos, caemos y nos levantamos. Y vivimos, lloramos y reímos, soñamos y sufrimos, y a veces, solo a veces, amamos.
Mientras, el tiempo inexorable va pasando, desaguando sueños por la alcantarilla de las horas perdidas, esas que por nuestro silencio heridas, se han ido apagando despacio.

