La edad de oro entre Hungría y los Estados Unidos

La edad de oro entre Hungría y los Estados Unidos

A poco más de un mes de las elecciones parlamentarias en Hungría, Orban lidera en las encuestas. Según datos publicados el 25 de febrero por el Nézőpont Institute, la lista que encabeza Orbán obtendría el 45 % de los votos, mientras que el principal partido de la oposición, Tisza, se haría con el 40 %. El sondeo elaborado por McLaughlin & Associates entre el 25 de febrero y el 2 de marzo se mueve en cifras similares: 43%  para Fidesz y 37 % para Tisza. La cita electoral del próximo 12 de abril recibe al primer ministro con una ventaja de 5 puntos sobre su rival.

En la Comisión Europea han apretado el botón del pánico. Todas las terminales progresistas han empezado a difundir sondeos en que Tisza aventaja a Fidesz. Algunos medios conservadores han visto bloqueados sus perfiles en redes sociales y plataformas o han sufrido una disminución en su alcance e impacto. Quizás el caso más clamoroso sea el de la revista European Conservative, cuyo sitio en Facebook resultó bloqueado por Meta so pretexto de “ir contra las normas de la comunidad”.

Todo podría parecer casual si no se hubiese publicado a comienzos de febrero el informe del Comité de Justicia de la cámara de Representantes de los Estados Unidos titulado “La campaña europea de diez años para censurar internet a nivel mundial y cómo perjudica la libertad de expresión en los Estados Unidos”. La investigación parlamentaria señala cómo “la Comisión Europea trabaja para influir en los Estados miembros de la UE controlando el discurso político durante los periodos electorales”. Añade que “desde la entrada en vigor de la Directiva de Servicios Digitales en 2023, la Comisión Europea ha presionado a las plataformas para que censuren contenidos antes de las elecciones nacionales en Eslovaquia, los Países Bajos, Francia, Moldavia, Rumanía e Irlanda, además de las elecciones de la UE en junio de 2024. Los documentos no públicos presentados al Comité en virtud de una citación judicial demuestran cómo la Comisión Europea presionó regularmente a las plataformas antes de las elecciones nacionales de los Estados miembros de la UE con el fin de perjudicar a los partidos políticos conservadores o populistas”. Así, lo que vemos en Hungría distaría de ser un caso aislado. Se advierte que “las comunicaciones entre Meta y la Comisión Europea muestran que Meta podría haber realizado cambios globales en sus políticas de moderación de contenidos electorales para cumplir con las exigencias de censura de la UE”. Parecen demasiadas coincidencias a las puertas de las elecciones en Hungría.

La verdad es que las fuerzas progresistas temen a Orbán. Se trata de un primer ministro europeo que tiene interlocución privilegiada con la Casa Blanca y goza de la confianza de Donald Trump. Si alguien quiere enviar un mensaje a Washington con la certeza de que será recibido tiene que hacerlo a través de Viktor Orbán, a quien la Comisión Europea, los socialistas, populares, los verdes y las demás fuerzas progresistas de Europa quieren derrocar. Hace poco más de dos semanas Marco Rubio visitó Budapest y dejó clara la afinidad política entre los gobiernos de Hungría y los Estados Unidos en materias como la defensa y energía. Durante la visita se suscribió el acuerdo intergubernamental entre Estados Unidos y Hungría sobre cooperación nuclear civil, que Washington considera un instrumento destinado a favorecer una colaboración tecnológica de largo recorrido y a fortalecer la seguridad energética regional.

Es precisamente en el campo energético donde han tratado de asestar un nuevo golpe a los húngaros: el gobierno ucraniano ha suspendido el suministro de petróleo a Hungría -y a Eslovaquia, por cierto- a través del oleoducto Druzhba. El gobierno húngaro sostiene que Kiev y Bruselas actúan de forma coordinada para provocar una subida artificial de los precios de la energía que socave la popularidad del gobierno de Orbán La respuesta húngara no se ha hecho esperar: Budapest ha anunciado el bloqueo del préstamo de 90 000 millones de euros —acordado por los líderes de la UE en diciembre de 2025, con la exclusión de Chequia, Eslovaquia y Hungría— hasta que Ucrania reanude el tránsito.

Así, a la censura que hemos visto en otros procesos electorales europeos, se ha sumado ahora el uso estratégico del suministro eléctrico con fines políticos. Es inevitable que esto llame la atención de nuevo en la Casa Blanca. La Estrategia de Seguridad estadounidense, que se publicó el pasado mes de noviembre, advertía que “los problemas más graves a los que se enfrenta Europa incluyen las actividades de la Unión Europea y otros organismos transnacionales que socavan la libertad política y la soberanía, las políticas migratorias que están transformando el continente y creando conflictos, la censura de la libertad de expresión y la represión de la oposición política, la caída en picado de las tasas de natalidad y la pérdida de las identidades nacionales y la confianza en sí mismas”.

Las injerencias de la Comisión Europea y de gobiernos extranjeros en las elecciones húngaras podrían encontrarse, pues, no sólo con la oposición del propio gobierno húngaro en defensa de los intereses nacionales, sino también del gobierno estadounidense. Hungría y Estados Unidos, en palabras de Marco Rubio, están viviendo una “edad de oro” en las relaciones bilaterales”. Giorgia Meloni y Javier Milei han respaldado públicamente a Orbán. En la República Checa también hay un gobierno patriota.  El gobierno eslovaco ha adoptado medidas similares a las húngaras ante la suspensión del suministro de petróleo por parte de Ucrania. Orbán fue uno de los primeros líderes en recibir la visita del presidente electo de Chile, José Antonio Kast. En Bruselas, algunos parecen pensar que Hungría está sola, pero se equivocan. Cada vez son más los gobiernos patriotas que se enfrentan a los globalistas y eso aterra a la Comisión Europea. En esta lucha, las elecciones húngaras pueden resultar decisivas.

Ricardo Ruiz de la Serna

Investigador asociado

Centro de Derechos Fundamentales (Madrid)

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