Un régimen político que permita que lleguemos a la situación que tenemos actualmente en España, no es un sistema válido. La democracia se tiene que dotar de controles, resortes y mecanismos que impidan que quien llegue al poder democráticamente no destruya el sistema desde dentro.
Dichos controles tienen que funcionar siempre, en todos los periodos, no sólo durante el tiempo que gobierne quien haya ganado las elecciones. Tan importante o más que ese periodo, es la campaña electoral, donde el órgano competente que se cree deberá tomar buena nota de los programas electorales y de las promesas que hagan los partidos políticos. Todo ello para pedir responsabilidades por la gestión al gobierno de turno.
Y cuando se den situaciones como las que estamos viviendo, como en las empresas, al gobierno se le despide y se le reclaman responsabilidades.
Son tantos los motivos que hay para destituir a este gobierno que ya hemos perdido la cuenta, y, lo que es peor, como no se puede hacer nada, pues nos amoldamos. Pienso que es un conformismo muy grave.
Bueno, pues para que seamos conscientes de lo que han hecho, y siguen haciendo Sánchez, su gobierno e instituciones dependientes de ellos o gestionadas por el PSOE, nada mejor que recordarlo:
- Después de repetir machaconamente que jamás negociaría con Bildu, fue lo primero que hizo. Sólo esto ya sería suficiente para destituirlo.
- Además, negoció con todos los que quieren romper España; independentistas catalanes y vascos, comunistas y demás conglomerado de la extrema izquierda.
- Descarada colonización de las instituciones:
- Fiscalía General del Estado
- Abogacía del Estado
- Tribunal de Cuentas
- Consejo de Estado
- Letrados del Congreso
- Agencia EFE
- CIS
- Ha puesto en marcha la ley de amnistía cuando había manifestado reiteradamente que era inconstitucional.
- Ha indultado a los golpistas catalanes.
- Ha transferido al País Vasco las competencias penitenciarias para que saquen de la cárcel a los etarras.
- Destituye al Coronel Pérez de los Cobos porque se niega a cometer una ilegalidad que le pide el gobierno.
- Gestión desastrosa de la pandemia, mintiendo a los españoles y aprovechando tan calamitosa situación para realizar compras fraudulentas de material sanitario. Sánchez fue condenado por el TC por haber decretado tres estados de alarma ilegales.
- El campo de la corrupción es muy amplio, nombraré lo más significativo:
- Imputación de la mujer del presidente
- Imputación del hermano del presidente
- Dos secretarios de organización del PSOE procesados judicialmente, uno de ellos ministro, actualmente en la cárcel.
- Prostitución: Tito Berni, Abalos, saunas, varios cargos relevantes de las administraciones central, autonómicas y locales denunciados por acoso sexual. El último el DAO de la Policía Nacional.
- Prostitución de menores tuteladas por el Gobern Balear cuando gobernaba Francina Armengol
- Abusos sexuales de menores en Valencia por el ex marido de Mónica Oltra cuando era vicepresidenta de la Comunidad Valenciana.
- ERES de Andalucia, donde fueron condenados dos expresidentes, a los que, posteriormente, el TC les absolvió invadiendo competencias del TS.
- Ataques continuos al Poder Judicial con gravísimas acusaciones a los jueces, poniendo en tela de juicio sentencias del TS como la que condenó al fiscal general del Estado.
- Inacción del gobierno en el desastre de la DANA, antes, durante y después. Es incomprensible que no se les haya exigido responsabilidades.
- Falsear y tergiversar la historia promulgando leyes plagadas de mentiras y cuyo fin exclusivo es seguir creando un muro entre los españoles.
- Con ocasión del trágico accidente de Ademuz, ha quedado patente la pésima gestión de mantenimiento de las infraestructuras, no solo del ferrocarril, el estado de las carreteras es calamitoso y los expertos dicen lo mismo de las presas. Nunca el Estado ha recaudado tanto como ahora, por lo que cabe hacerse una pregunta ¿A dónde van los impuestos que pagamos?
Como no podía ser de otra manera, Sánchez, con la guerra de Irán, ha encontrado un nuevo caladero y ha puesto a funcionar la central de compras de votos. Se ha erigido en el enemigo internacional de Trump, ha rescatado el slogan de “no a la guerra” y, ¡hala!, a ver si caen unos votos de esta ultraizquierda que se me estaba desmandando.
Eso, las consecuencias de toda índole que tendremos que sufrir los españoles no le importan en absoluto. El defiende sus propios intereses y a los demás que nos den. No es que esté alejado de ser un servidor público, es que es todo lo contrario.
Como bien conocéis todos, la lista puede ser mucho más extensa, pero creo que con esto hay material más que suficiente para que no encontremos explicación alguna de por qué este gobierno sigue ahí. La democracia no puede ser una especie de “barra libre” para los que llegan al poder, porque, si es así, ¿Qué diferencia existe entre democracia y dictadura?
Siendo gravísimo todo lo que estoy contando, hay algo que me parece peor aún: que haya un número importante de electores que voten al PSOE y sus aliados. De acuerdo que son auténticos maestros de la posverdad y que manipulan a la opinión pública con mentiras y falsedades, pero hay que estar ciego para no ver la horrorosa situación en la que no ha sumido este gobierno, con Sánchez a la cabeza.
O dotamos al sistema de los resortes necesarios o nunca seremos una democracia.
