Antonio R. Naranjo, periodista, titula hoy su columna en El Debate El cabestrillo de Sánchez: «Rematar un burdo montaje con una campaña coral del Gobierno y RTVE para ocultar la mentira y atacar a sus críticos es lo más vergonzoso que se ha visto en años».
En la publicación del 16 de marzo de 2026, el autor expone su tesis principal: el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha llevado a cabo una maniobra para proteger a Sarah Santaolalla, cuya lesión en el brazo suscita escepticismo tras diversos informes médicos y un vídeo polémico.
«No hubo golpes, tampoco acoso ni hostigamiento, las lesiones que la llevaron a pasearse en cabestrillo por actos públicos del PSOE y sus satélites no existen y la petición de mano dura contra Vito Quiles, objeto (él sí según el juez) de respuestas agresivas de los acompañantes de la denunciante, no procede: nadie puede respaldar, ni en éste ni en ningún caso, que el periodismo consista en abordar a algún personaje público para preguntarle de manera destemplada y en cualquier sitio incluso privado lo que le dé la gana, pero no es eso lo que se denunciaba, y yo mismo he repudiado en incontables ocasiones, sea quienes sean el inductor y el afectado».
La columna comienza con el eje central del argumento de Naranjo, quien considera que el caso representa un «burdo montaje» amplificado por los medios públicos.
«Rematar un burdo montaje con una campaña coral del Gobierno y RTVE para ocultar la mentira y atacar a sus críticos es lo más vergonzoso que se ha visto en años», afirma el columnista, haciendo referencia a la protección policial y las apariciones de Santaolalla tras su denuncia contra Vito Quiles, que fue archivada por falta de pruebas.
El autor critica cómo este asunto, que cuenta con escoltas proporcionados por Grande-Marlaska a pesar de la negativa judicial de orden de alejamiento, se utiliza para crear una imagen de victimización.
Lo sustantivo es que, ante algo que cualquiera puede comprobar con sus propios ojos, lejos de recularse en la mentira se ha multiplicado y, a la ridícula sobreactuación del cabestrillo, le ha sucedido una inmensa campaña del Gobierno y de RTVE para convertir esa patraña en una justificación del mensaje central de Sánchez.
Un aspecto destacado es el «milagro médico» de Sarah Santaolalla: ya puede aplaudir con ambas manos, aunque sigue con el brazo en cabestrillo. En su videoblog de El Plural, se la observa «aplaudiendo con entusiasmo y mostrando una amplia sonrisa».
Naranjo no puede evitar ironizar sobre esta imagen, que contrasta notablemente con la gravedad inicial del supuesto ataque en el Senado. «El ‘milagro’ médico de Sarah Santaolalla: ya aplaude a todo meter con ambas manos, pese a seguir con el brazo en cabestrillo», resume un escándalo que reaviva dudas, mientras las redes sociales se llenan de comentarios como “Se coge antes a un mentiroso que a un cojo”.
El periodista enlaza esto con una «cruzada» contra Santaolalla, a quien acusa de refugiarse «en los brazos de Sánchez» tras el enfrentamiento en En boca de todos, donde abandonó el plató tras sufrir un ataque de ansiedad.
«Sarah, cielo, deja de hacer el ridículo. Simplemente te hemos dicho que ni el juez ni el médico confirman que te haya agredido nadie. Vamos, que te lo has inventado», tuiteó Naranjo, respaldado por el presentador Nacho Abad, quien también negó haber presenciado agresión en las imágenes. Sindicatos policiales como Jupol y SUP han cuestionado el despliegue de escoltas, comparándolo con situaciones como la vivida por Leire Díez.
Por último, Naranjo eleva su crítica hacia el presidente: «A mí que Sarah diga tonterías me es indiferente. Pero que todo un presidente del Gobierno ampare y utilice a una pobrecilla para vender la idea de que él sufre odio y legislar contra la democracia sí me parece gravísimo».
El texto entrelaza el vídeo viral, los archivos judiciales y la campaña gubernamental en un relato sobre manipulación que divide opiniones y aviva el debate público.
- Vídeo polémico: Santaolalla da palmadas mostrando su cabestrillo.
- Archivo judicial: No se hallaron lesiones compatibles con la denuncia.
- Reacciones sindicales: Se critican los recursos policiales empleados.
- Apoyo gubernamental: Tanto Sánchez como RTVE defienden a la tertuliana.
La controversia promete más capítulos en esta batalla por las narrativas mediáticas.
