Los que ´guisan´ las encuestas son como los maîtres/chefs de restaurantes, preguntando al cliente: – ¿Cómo desea el señor que le aderecemos los huevos…?
Y es que en el mundo de los negocios quién manda es el cliente; o sea, el que paga. ¿O acaso alguien piensa que las empresas que realizan las encuestas de opinión son ONGS que trabajan gratis por amor al arte? Pues no. Son simples sociedades cuya única finalidad es obtener beneficio, y cuantos más, mejor. En cuanto al CIS, lo mismo, pero más trilero.
Y viene toda esta perorata a cuento de los constantes vómitos, sobre la ciudadanía, de ´encuestas interesadas´.
Y digo ´encuestas interesadas´ porque el mensaje subliminal que se envía se traduce en una llamada descarada a los votantes de derechas e izquierdas, para que practiquen el ´voto útil´, hacia un bipartidismo enrocado, preocupado por si entra alguien nuevo que, por no ser bombero, ni tener ´trapos´ que ocultar, ni ´cromos´ que intercambiar, se dedique a levantar alfombras.
Los ´genios´ del invento de utilizar encuestas pagadas, para acojonar al personal y dirigirlo al redil del voto útil, cobran por ello; yo, no. Claro, que tampoco soy un ´genio´ como para que me paguen; aunque intentar, lo han intentado.
Simplemente soy una persona normal, a la que le entristece que insulten, no tanto su inteligencia, como sus vividas canas; esas mismas canas que me han enseñado que el único voto útil, es aquel que no perturba mi conciencia.

