Cuando lean “CRUCIFICADO”, piensen que su autor fue un poeta obsesionado, durante toda su vida, por la figura de Jesucristo.
No quieran ver burla en donde tan sólo hay dolor y conmiseración con Jesús; no quieran ver demencia en donde tan sólo hay amor, más allá de la locura; más allá de la vida; más allá del tiempo.
“CRUCIFICADO”, es un himno a todos los mártires que fueron, que son, y serán. Mártires como los crucificados por ´el turco´, durante el genocidio del pueblo armenio, cuya imagen ilustra este escrito.
Fragmento de «EL LOCO», 1918, del poeta GIBRÁN KHALIL GIBRÁN:
- – ¡Quisiera ser crucificado! -grité a los hombres.
- – ¿Por qué habría de caer tu sangre sobre nuestras cabezas? -me respondieron.
- Y yo respondí: – ¿De qué otra manera podríais ser exaltados, sino crucificando a los locos?
- Y ellos asintieron, y me crucificaron. Y la crucifixión me apaciguó.
- Y cuando pendía entre el cielo y la tierra alzaron la cabeza para mirarme. Y estaban exaltados, pues nunca habían alzado la cabeza.
- Pero mientras estaban allí, en pie, mirándome, uno de ellos gritó:
- – ¿Qué estás tratando de expiar?
- Y otro hombre gritó: – ¿Por qué causa te sacrificas?
- Y un tercer hombre dijo: – ¿Crees que a ese precio adquirirás la gloria del mundo?
- Y luego dijo un cuarto hombre: – ¡Mirad cómo sonríe! ¿Puede perdonarse tal dolor?
- Y yo les contesté a todos, diciendo:
- -Recordad sólo que he sonreído. No estoy expiando nada, ni sacrificándome, ni deseo la gloria: y no tengo que perdonar nada. Yo tenía sed y les supliqué me dieran de beber mi sangre. Porque, ¿qué puede saciar la sed de un loco, sino su propia sangre? Estaba yo mudo, y les pedí que me hirieran, para tener bocas. Estaba yo prisionero en vuestros días y en vuestras noches, y busqué una puerta hacia más vastos días y más vastas noches.
- «Y ahora, me voy, como se han ido ya otros crucificados. Y no penséis que nosotros los locos estamos cansados de tanta crucifixión. Pues debemos ser crucificados por hombres cada vez más grandes, entre tierras más vastas y cielos más espaciosos.
Gibrán Khalil Gibrán, New York, 1918.

