Hoy día, con total seguridad podemos afirmar que la meditación es un instrumento imprescindible para el ser humano. En la actualidad, las personas que vivimos en el desarrollado «mundo occidental», estamos atrapados en un modo de vida caótico, totalmente alocado; disponemos del tiempo justo, el trabajo y.… poco más. Cada vez nos relacionamos en menor medida, y siempre vamos de forma apresura: los problemas del hogar, el trabajo, la familia, el tráfico, los amigos (si es que nos queda tiempo para ellos). Esta situación nos produce estrés, mal humor, provoca angustia y ansiedad, falta de comunicación. ¿Solución? A través de la meditación se podría, mitigar -incluso llegar a eliminar- gran parte del problema; es decir, de la situación a resolver, y la vida sería mucho más llevadera y plena.
¿Existe un sólo tipo de meditación? Por mi experiencia, diría que no. Lo importante es que la meditación nos aporte:
- Calidad de vida,
- calma interior,
- equilibrio,
- paz,
- sosiego,
- bienestar.
Se puede realizar en cualquier momento y lugar; cuanto más se practica más beneficios reporta. Con la meditación la mente se calma, se aquieta y nos permite comprender y solucionar aquello que nos preocupa; al estar más tranquilos prestamos más atención a lo que sucede a nuestro alrededor.
Con su práctica, se va adquiriendo esa paz interior, ese estado de serenidad que todos anhelamos, pudiendo irradiarla hacia el exterior. Esa paz interior se contagia a todos aquellos seres que nos rodean; por tanto, los beneficios son para nuestro ser y entorno. Podríamos afirmar que se produce el efecto dominó: al encontrarnos bien, los que nos rodean se contagian de ese bienestar y a su vez lo irradian en su entorno. ¡La magia de la vida o la Ley de la Resonancia!
Cuando meditamos es posible escuchar esa voz interior que habitualmente no podemos o queremos escuchar; lamentablemente, alegamos carencia de tiempo y esperamos que alguien desde exterior nos diga lo que es bueno para nosotros, sin sentir la verdadera sabiduría que emana desde nuestro interior, desde la conexión con la Fuente de la Vida.
Por tanto, la meditación nos reporta:
- Paz Interior, serenidad, calma, equilibrio.
- Razonar con más lucidez y coherencia.
- Analizar los problemas considerando las ventajas e inconvenientes.
- Ayuda a comprender a los demás, valorando y respetando sus opiniones, aunque no las compartamos.
- Posibilita que nuestro ser se manifieste más sereno, comprensivo, generoso. Al incorporarla en nuestra vida diaria sus ventajas son innumerables.
- Y lo más importante es que con la meditación vamos abriendo nuestro corazón y expresando nuestros sentimientos, que cada vez (lamentablemente) están más dormidos o aletargados.
Tenemos que hacer de la meditación un modo de vida, una praxis cotidiana Si todos los días meditamos, aunque solo sean unos minutos, en breve espacio de tiempo (desde el primer día) sentiremos un profundo beneficio, ya que al ser conscientes del cambio que queremos realizar, nuestra actitud se transforma realmente y por lo tanto estamos abriendo nuestra mente y sobre todo el corazón para conectar con la Esencia, posibilitando la mejoría de nuestro mundo interior (que es el más importante para cada uno de nosotros) y así aportaremos nuestra contribución al universo del que todos formamos parte, del que tu formas parte fundamental.
Medita para ser libre y eliminar el ego exacerbado, tu egoestima. El ego es como una pantalla que nos ponemos delante; en el fondo es el miedo que se manifiesta para que nadie penetre en nuestro interior. Pero al mismo tiempo ese ego llega a formar parte de nosotros y nos toma (es como el actor que de tanto interpretar el mismo papel se cree que es el personaje y se pasa toda su vida interpretando) Para no caer en ese error hay que liberarse de miedos y desprendernos con consciencia del ego, del orgullo y de las malas influencias externas, mostrándonos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes: autoconocernos. El autoconocimiento -como bien sabes- es la clave del despertar de la consciencia.
Con la meditación limpiamos la mente y nuestro ser. Como bien has podido experimentar, la mente se muestra antojadiza, nos lleva; es como una tela de araña que nos atrapa y nos impide salir, y mostrar al exterior toda la sabiduría adquirida. Meditemos para acallar los pensamientos y estar en el “AQUÍ y AHORA” en cada momento; no divaguemos, centrémonos en el momento actual y en la situación actual (es preferible hablar de situaciones en vez de problemas)
Surge una pregunta: ¿Qué no es meditar?
- No es imaginar…
- No es pensar…
- No es reflexionar…
Meditar es sentir. Es captar cada sensación.
Es estar ecuánime. Es conectar.
Con la meditación adquirimos confianza y seguridad en nuestro ser, porque según vamos eliminamos la contaminación mental adquirida durante años. Debemos aprender a meditar desde la infancia, así nos concentraríamos mejor en el estudio y necesitaríamos hacer menos esfuerzo, obteniendo mejores resultados.
La meditación la podemos practicar en casa, en un sitio tranquilo; según nos vayamos acostumbrando -y tomemos el hábito de meditar- cada vez nos resultará más sencillo y podremos realizarla cuando vayamos al trabajo (en el tren, metro, autobús…) También es muy beneficiosa en esos «días grises» con muchos problemas en el trabajo, cuando somos incapaces de ver soluciones; en ese preciso instante, tómate unos minutos, retírate (si puedes a un sitio tranquilo y si no puedes hacerlo, simplemente en tu lugar de trabajo) y realiza tres o cuatro respiraciones profundas nariz-boca (inhalando por la nariz y expulsando el aire por la boca ligeramente entreabierta) y siente como tu cuerpo y tu mente, poco a poco se van tranquilizando, serenando. No necesitas más de tres o cuatro minutos para notar un gran alivio y sosiego.
Sentir el fluir de la vida es esencial para nuestro verdadero equilibrio físico-psíquico-emocional-energético-espiritual. La vida es una maravillosa realidad que nos va ofreciendo infinitas posibilidades de desarrollo personal. Gracias a la práctica de una meditación sin ningún tipo de planteamiento previo de naturaleza dogmática, nos ofrece la oportunidad de trascender unos límites finitos, temporales y acceder a una maravillosa realidad de conexión con el ser interior, el alma.
