Esta mañana, fruto de los misteriosos mecanismos asociativos del cerebro humana, me ha venido a la memoria una canción que hizo célebre José Guardiola a principios de los años sesenta del siglo pasado, cuando yo cursaba Bachillerato.
El estribillo repetía “Chérie te quiero, chérie yo te adoro… como la salsa del pomodoro”, pero lo que implicaba era el título: ‘Mustafa’.
¿Y a qué viene esto, se estarán preguntando ustedes? Pues viene a propósito del socialista Sánchez y de su enfermiza y suicida proclividad a lo moruno.
Cierto que lo suyo no es nuevo ni exclusivo. Hace ya décadas que la atolondrada izquierda occidental —la que ha hecho bandera del aborto, la eutanasia, el cambio de género, el matrimonio gay, el porro y la boda con el periquito— se quedó sin banderas sociales y apuesta a fondo por el Islam y toda su patulea.
Lo hace obviando que a la mitad de ellos los lapidarían, despeñarían o azotarían los regímenes infames que defienden, porque los progres perciben el yihadismo y el sectarismo musulmán como un factor desestabilizador para EEUU y las democracias europeas.
El marido de Begoña jamás se ha dignado a felicitar la Navidad o la Semana Santa a los españoles, ajeno a que más de 25 millones están bautizados y que el 55 % —según las encuestas del CIS de su subalterno Tezanos— se declara católico.
No hay año en que el amo del PSOE no mande por redes sociales un mensaje a los musulmanes deseándoles un feliz mes de Ramadán.
Hasta ahí, folclore y mamarrachadas. Lo relevante es lo otro: alinearse con los terroristas de Hamás, recibir parabienes de los talibanes y poner a España a los pies de los ayatolás, creyendo que enfrentarse con Trump le traerá réditos electorales.
Y como el yerno del proxeneta Sabiniano se apunta a cualquier cosa, era inevitable que se metiera también en el Santo Sepulcro.
Como ya saben ustedes, este 29 de marzo, la policía israelí impidió al cardenal Pizzaballa acceder a la Iglesia del Santo Sepulcro.
Alegaron los agentes que las callejuelas del Jerusalén Viejo son muy estrechas, lo que dificulta la entrada de ambulancias, y que existe el peligro de que caigan misiles iraníes en la zona.
A Sánchez le faltó un minuto para subir un mensaje a X acusando a Netanyahu de haber impedido que los católicos celebraran el Domingo de Ramos en los Lugares Santos, calificando el hecho de “ataque injustificado a la libertad religiosa” y sentenciando solemneme que “sin tolerancia es imposible convivir”.
De poco ha servido que el propio Netanyahu ordenara ese mismo domingo a las autoridades dar al Patriarca Latino de Jerusalén “acceso pleno e inmediato” al Sepulcro.
Según Sánchez, que jamás ha dicho una palabra sobre las decenas de miles de cristianos que son masacrados en Nigeria y Sudán por los fanáticos de Boko Haram, los judíos son muy malos porque cuando Pilato les dio a elegir entre Jesús y Barrabás, eligieron a este último.
¡Manda huevos!