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Amazing Grace

¿Y cómo consistió la Iglesia la compraventa, tenencia y explotación de esclavos, en España y sus colonias, durante siglos, olvidando aquello de que todos somos hermanos e hijos de Dios?

Amazig Grace
Amazig Grace. PD

Es curioso que “Amazing Grace”, el tema que ha pasado a la Historia como un himno a la esperanza, para todos aquellos que sufrieron en sus carnes y, más terrible aún, en la de sus hijos, el estigma de la esclavitud, fue compuesto, tras su conversión, por John Newton, un antiguo, brutal y despiadado, tratante de esclavos que hizo su agosto como capitán de un barco negrero.

La decisión de este hombre, de abandonar oficio y fortuna para pasar a convertirse en un humilde pastor de iglesia, supuso un revulsivo para la acorchada conciencia de la sociedad de su tiempo.

Así, cincuenta y cuatro años después de la publicación del himno “Amazing Grace”, el 26 de julio de 1833, el Acta de Abolición de la Esclavitud fue aprobada por la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico. En EE.UU. habría que esperar hasta 1865, cuando, tras la Guerra de Secesión, entró en vigor definitivamente, la ley que liberaba a todos los esclavos, al tiempo que sentaba las bases para que esa siniestra y vergonzante historia jamás se volviese a repetir.

Es curioso, pero cuando hablamos de esclavitud siempre recordamos la existente en la antigua y pagana Roma, o, más recientemente, la habida en Los Estados Unidos de Norteamérica, inmortalizada en multitud de novelas y películas, tales como la serie televisiva “RAÍCES”, o el filme “LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ”, y ello por no hablar de la producción cinematográfica titulada, precisamente, “AMAZING GRACE”.

El sufrimiento de los esclavos comenzaba desde el momento de su captura en su tierra natal. Concentrados en la costa a la espera de su embarque como si fueran ganado, se pasaban hasta dos o tres días sin alimentos ni agua, y los que protestaban eran flagelados hasta morir.

Al llegar a su destino, y tras su venta en subastas públicas, los hacían trabajar hasta el agotamiento. Las violaciones estaban a la orden del día, especialmente de adolescentes y niños, por parte de sus nuevos dueños. Cuando una esclava se quedaba preñada de su amo, al nacer la criatura pasaba a engrosar el número de esclavos del patrón. Así, con cada violación el amo era más rico.

¿Y en España? ¿Qué ocurría en la católica España? Pues en la España evangelizadora de pueblos, la esclavitud no fue completamente abolida hasta finales del siglo XIX, cuando el 13 de febrero de 1880, las Cortes aprobaron la Ley de Abolición de la esclavitud en Cuba, la cual fue rubricada por el Rey Alfonso XII. Sin embargo, aún continuaría seis años más, encubierta bajo la llamada Ley de Patronatos, hasta que, en 1886, año del nacimiento de Alfonso XIII, la Reina Regente, María Cristina, firmó una Orden Real poniendo fin a los Patronatos, y su hipócrita relato buenista. Dejémoslo ahí.

Si se hubiera respetado el espíritu de las leyes que Isabel la Católica promulgó para el Nuevo Mundo, eso no hubiera sucedido, porque si bien se protegió a los habitantes nativos, con el pasar del tiempo, desaparecida la reina española, no sucedió lo mismo con los esclavos africanos llevados a la América Española, al hallarse éstos en un limbo legal.

¿Y cómo consistió la Iglesia la compraventa, tenencia y explotación de esclavos, en España y sus colonias, durante siglos, olvidando aquello de que todos somos hermanos e hijos de Dios?

Seguramente sería porque la Iglesia Católica, en aquel tiempo de ´las habaneras´, estaría muy ocupada en labores propias de su sexo y condición.

Lo cierto es que un servidor es católico creyente, porque lo soy, gracias y por la Gracia de Dios, porque si fuera por la Historia de la Iglesia, la pasada y la presente, ¡anda qué!

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Autor

Antonio Gil-Terrón Puchades

Antonio Gil-Terrón Puchades (Valencia 1954), poeta, articulista, y ensayista. En la década de los 90 fue columnista de opinión del diario LEVANTE, el periódico LAS PROVINCIAS, y crítico literario de la revista NIGHT. En 1994 le fue concedido el 1º Premio Nacional de Prensa Escrita “Círculo Ahumada”. Ha sido presidente durante más de diez años de la emisora “Inter Valencia Radio 97.7 FM”, y del grupo multimedia de la revista Economía 3. Tiene publicados ocho libros, y ha colaborado en seis. Actualmente escribe en Periodista Digital.

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