Antonio R. Naranjo titula hoy su columna El bulo de la economía española: “De todos los bulos sanchistas, este es tal vez el más incómodo”.
En su artículo, publicado el 2 de abril de 2026 en El Debate, inicia resaltando la idea central: mientras el Gobierno Sánchez se jacta de una bonanza macroeconómica, la realidad cotidiana aplasta a la gente común con impuestos desmedidos y un coste de vida que no deja de escalar.
Naranjo subraya que, a pesar de las cifras oficiales que apuntan al crecimiento, los hogares españoles están destinando ya el 66,5% de sus ingresos a cubrir gastos básicos, con alquileres y precios de alimentos en constante aumento.
En un claro contraste con los datos manipulados, las familias se encuentran en una lucha diaria: el gasto anual medio por hogar supera los 21.938 euros solo para lo esencial, lo que representa un incremento del 6,6% respecto a 2025. Además, el alquiler se lleva un asombroso 68,3% del salario de quienes alquilan.
«El Gobierno recaudó 325.000 millones de euros el año pasado; en un país saludable eso debería traducirse en gran prosperidad social. En teoría, si se establece un récord histórico en Hacienda, es porque hay más contribuyentes que nunca que cuentan con una renta y un poder adquisitivo que les permite aportar más al erario sin sacrificar su bienestar. Pero no es así.»
El periodista describe las políticas impulsadas por Sánchez y Montero como confiscatorias, coincidiendo con niveles máximos de riesgo de pobreza y una creciente deuda pública. Mientras que el PIB per cápita se estanca, el coste de vida sigue encareciéndose: los alimentos han subido un 24%, la vivienda un 15%, y los servicios públicos están en mínimos históricos.
«Cuando un Gobierno tiene más dinero que nunca y la sociedad a la que debe servir se empobrece, algo grave está ocurriendo: hablan como Robin Hood con palabras y eslóganes dirigidos a incautos como «escudo social» o «salida justa a la crisis», pero actúan como el sheriff de Nottingham, mostrando una voracidad confiscatoria que recae principalmente sobre familias, trabajadores y pequeños empresarios.»
Esta retórica encierra, según Naranjo, una agenda clientelar que crea dependientes electorales mientras asfixia a autónomos y trabajadores. Los datos reflejan esta disparidad: el 30% de los españoles no vive dignamente debido a bajos ingresos; el 37,5% necesita recurrir a segundos empleos; cuatro de cada diez renuncian a vacaciones o imprevistos.
«Y esto les permite aplicar una agenda perversa: establecer un régimen clientelar que crea vulnerables para mantenerlos leales electoralmente; dotarse de un aparato propagandístico repleto de asesores y medios públicos que difunden su relato distorsionado de bonanza; ocupar cada rincón del Estado con fieles situados en posiciones clave; y asfixiar hasta la extenuación a quienes podrían disentir. Esos españoles acostumbrados a luchar por su sustento diario sin dejarse llevar por consignas vacías.»
El drama del micro frente al macro oficial
Aunque España muestra crecimiento en cifras agregadas –impulsado por la población e inmigración– este no se traduce en beneficios individuales: el PIB per cápita sigue rezagado, la Seguridad Social está al borde del colapso y el mercado laboral es precario. Los hogares sin salarios dignos no ven mejoras significativas, pese a pensiones que ayudan a mitigar desigualdades; sin embargo, el 66% de los trabajadores temporales y jóvenes enfrenta brechas persistentes.
| Gasto esencial | 2025 (€ anual/hogar) | 2026 (€ anual/hogar) | % del sueldo 2026 |
|---|---|---|---|
| Total básico | 20.593 | 21.938 | 66,5% |
| Alquiler | 21.695 | 22.538 | 68,3% |
| Hipoteca + comunidad | 19.492 | 21.338 | 65% |
| Alimentos | – | 4.097 | – |
| Luz + gas | – | 1.200 | – |
Naranjo critica la falta de contundencia por parte de la oposición, empresarios y trabajadores frente a esta estafa: con una inflación vital del 41%, los servicios han alcanzado niveles peores en décadas.
«En este ámbito, como en ningún otro, se echa en falta más contundencia por parte de la oposición política, los empresarios y los propios trabajadores: todos están siendo estafados por unos individuos que incluso pretenden recibir agradecimientos por haber encarecido la vida un 41%, aumentando los precios alimentarios un 24%, las viviendas otro 15%, mientras ofrecen los peores servicios en décadas junto al mayor veneno sectario para nuestra democracia. A ver si despiertan cuando regresen esas vacaciones que media España no podrá disfrutar mientras trabaja para pagarlas.»
La gente común está pagando el verdadero precio del espejismo económico actual; muchas ciudades devoran salarios medios solo para poder vivir.
Mientras el relato oficial brilla con luces llamativas, las calles aprietan cinturones ante un futuro marcado por más deuda y menos prosperidad compartida.
