Dios está en el abrazo sincero del perdón…, de la reconciliación…, de la misericordia…
Dios está cuando levantas al desvalido, al caído, y, al hacerlo, sientes como un cálido y extraño viento, traspasa tu cuerpo y lo abraza.
¿Qué dónde está Dios…? ¡Ahí está Dios!
La verdad, y esto lo digo con profunda tristeza, es que tal cómo está el mundo, es más fácil decir dónde no está Dios, que decir dónde está.
¡Qué pena!

