¿España sigue siendo un Estado católico, y los españoles profesamos, mayoritariamente, la religión católica…?
Lo dudo mucho, la verdad.
Respecto a la primera pregunta, la Constitución “atea” del 78 dice, en su artículo 16, en sede de derechos fundamentales que: “3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal…”.
Asimismo que: “Los poderes políticos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
Y las demás confesiones, ergo se está apoyando públicamente a los musulmanes, por ejemplo, a los judíos, y a todo hijo de vecino que se registre como una confesión religiosa en los archivos del Ministerio de Justicia.
Es más, el régimen comunista sanchista ataca todo lo que puede a la Iglesia Católica, y solo hay que ver su ofensiva contra los “abusos” por parte de una minoría de sacerdotes y religiosos, el desmantelamiento del Valle de los Caídos, etc.
La jerarquía eclesiástica, timorata y cobarde, se pliega a colaborar con quienes quieren acabar con la religión católica, a cambio de las treinta monedas de la X en la declaración de la renta, las exenciones fiscales y los conciertos para sus centros educativos…
Podríamos decir, o al menos así lo veo yo, que los católicos de a pie, los seglares, estamos solos, completamente solos, frente a un régimen que quiere acabar con la fe católica (no con la musulmana o la judía, por ejemplo), y con unos Obispos que son indignos sucesores de los Apóstoles, en términos generales, y con alguna –rara- excepción.
Y luego hay una gran masa de católicos “de rebajas”, que manifiestan públicamente su fe…, pero solo una semana al año, en Semana Santa.
¿Y qué hacen las cincuenta y una semanas restantes…?
Pues mirar para otro lado, y vivir su religiosidad internamente, en el mejor de los casos, pero sin hacer pública su catolicidad, y su desagrado con las “políticas” del régimen totalitario sanchista.
Estos días vemos las calles llenas de “católicos”, muchos de ellos por tradición, por costumbre, por cultura, para ver y ser vistos, pero sin tener claro porqué salen realmente a las calles…, y se esconden el resto del año.
Es decir, son fariseos.
Que Dios y la Virgen del Pilar nos den fuerzas para manifestar públicamente nuestra fe, ante todo el mundo, sin miedo a las críticas o reproches, sobre todo de aquellos que dicen ser agnósticos, pero que, en realidad, son ateos, y muchos de ellos, anticlericales.
Feliz Pascua de Resurrección, amigos.
