Si Bergoglio, tras someterse a dolorosos tratamientos de choque, (con electroshock incluido), para vencer el odio visceral que sentía hacia España, hubiese sobrevivido y le hubiesen curado su biliar inquina bolivariana, posiblemente hubiese visitado oficialmente España, y su programa en poco hubiese diferido del habido en la actual visita pontificia.
Y digo esto porque el muñidor del viaje y agenda, de la presente visita papal, presuntamente ha sido José Cobo Cano, cardenal y arzobispo de Madrid, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, y presunto facilitador de la faena ´resignificadora´, que los ´picapiedra´, en estos momentos, están llevando en el Valle de los Caídos.
Y es que, José Cobo, es ´franciscano hasta los tuétanos´; (franciscano de Francisco de Loyola, no del santo de Asís). Pero no por una tara de nacimiento, no, sino porque es de ser bien nacido, ser agradecido, y motivos para serlo con el ausente Bergoglio, tiene de sobra, ya que, bajo sus faldas, Cobo desarrolló su meteórica e increíble carrera: De simple sacerdote en 2017, a ´papable´, en 2023. Una carrera tan vertiginosa, que le ha llevado a ser conocido, en los círculos diocesanos madrileños, como ´Cobito Meteorito´.
Y si quedara alguna duda sobre el ´pelaje´ de Cobo, tan solo diré que, (presuntamente, según cuentan en los mentideros de la Villa y Corte), entre las personas a las que el papa Francisco habría consultado, para elegirlo como nuevo arzobispo de Madrid, y futuro cardenal, estarían Jordi Évole, y, la ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Si también pidió opinión a Ferreras, el padre Ángel, o la ´fontanera´ Leire, no ha trascendido.
Pero no nos desviemos de lo importante. Esta es la receta original del auténtico Ratatouille…
Bueno. Mejor otro día, que, de murinos, ya vamos hoy más que servidos.

