EL REPASO

Alfonso Rojo: «La lista de los 61 periodistas malandrines de Leire y el perdón de Dios»

Una de las características del turiferario vendido al poder es no cortarse a la hora de adularlo

Se habla mucho estos días de los 61 periodistas alistados en la Cloaca Mediática del PSOE.

El catálogo surge de conversaciones, interceptadas por la UCO, entre la fontanera Leire Díez y el abogado Teijelo.

En una charla registrada por la Guardia Civil, el letrado de marras presume de haber enviado documentación sesgada —‘para mover el relato’— a sus ’61 periodistas habituales’.

Menciona a algunos, incluido un tal Vallín —tertuliano en RTVE a quien ni tengo el disgusto de conocer—, y salen por allí personajes siniestros como un tal Chema Garrido, director de El Plural.

En la semana transcurrida desde que saltó la liebre, esta profesión —tan divertida y desventurada— está en un sinvivir, tratando de poner negro sobre blanco los nombres de los sicarios.

Todo son especulaciones, excusas, despistes, cortinas de humo y globos sonda, pero no es tan difícil descubrir a los facinerosos.

Y bien está desvelar sus identidades, porque el sueldo de esos ganapanes lo pagamos entre todos.

En cualquier caso, basta que ustedes repasen un poco la relación de firmantes de aquel infame manifiesto titulado «Los gobiernos se eligen en las urnas. No al golpismo judicial y mediático», que lanzaron los chupatintas sanchistas el 26 de abril de 2024, el mismo día que Cerdán, Hernando y compadres reactivaron la cloaca de Ferraz.

Ahí, en la cabecera, tienen luminarias como Silvia Intxaurrondo, Rosa María Artal, Iñaki Gabilondo, Maruja Torres, Antón Losada, Manuel Rivas, Rosa Villacastín, Ana Pardo de Vera, Miguel Mora, Virginia Pérez Alonso

Crucen después ese elenco con la relación de funambulistas que prosperan en las cadenas de televisión, públicas, privadas y mediopensionistas.

Me refiero a los Javier Ruiz, Jesús Cintora, Sarah Sataolalla y resto de la bien pagada cofradía de masajistas del régimen y tragasables progres.

Una de las características del turiferario vendido al poder es no cortarse a la hora de adularlo.

Hay quien dice que no hay que ser rencoroso y tira de eso tan cutre de «perro no come perro», pero es evidente que el PSOE montó, dirigió y financió una trama mafiosa dispuesta a comprar o a asesinar civilmente a todo aquel servidor público o periodista no adicto a Sánchez, y que no se puede pasar página en este asunto.

Esos malandrines, los 61 de Leire y bastantes más, se han prestado desde hace una década a servir de matarifes, censores y chekistas contra el periodismo serio, la oposición democrática, la judicatura independiente y los investigadores de la Guardia Civil.

Unos por afinidad ideológica, otros por burrez y la mayoría por lo que han trincado o esperaban trincar.

No tienen perdón de Dios y, si el Altísimo no puede perdonarlos, ¿quiénes somos nosotros para hacerlo?

Hay que darles leña hasta que hablen tagalo.

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