Libre acceso a millones de noticias, música e información “gratis total”

¿Hacia dónde navegamos?: La inteligencia artificial

Un fenómeno, que lejos de ser una simple moda pasajera, revela cambios profundos en la forma de consumir cultura

inteligencia artificial
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La pregunta es inevitable, ¿hacia dónde navegamos?” sería un grito de guerra en el siglo XVII teniendo avistado un buque de piratas con intenciones malignas y que se prestan en pocas horas, si nadie lo remedia, a sufrir un abordaje. En la actualidad, en siglos posteriores al XVII, nos encontramos con una simple expresión del conocimiento de las nuevas tecnologías y nos vemos inmersos en algo más, imposible de superar, que se acerca sorprendiendo a cada paso que da los revolucionarios sistemas informáticos y haciéndose dueño de todo a cada paso, que nos obliga a acometerlo, para no quedarnos atrás frente al resto de los humanos que con la simple inteligencia cerebral nos introducimos en estos  avances y llegar supuestamente, a la revolucionaria inteligencia Artificial. IA.

Si nos dedicamos a reflexionar sobre el impacto que tienen las plataformas digitales y en nuestra forma de relacionarnos e informarnos, para construir una opinión pública y configurar nuestra identidad individual y colectiva en este nuevo mundo de las letras y la forma de interpretarlas tanto en su escritura cono en su visualización y su llegada y su implantación, en todos sus aspectos,  la IA que, hoy por hoy, está presente en nuestro mundo del Siglo XXI,  en un máximo del 10 % de lo que supondrá su llegada total, para bien y para mal.

las redes sociales “han democratizado el acceso a la información y al conocimiento en toda su extensión. Ha conectado a millones de personas entre sí y han potenciado el intercambio de ideas a escala mundial”. Sin embargo, también tiene un enorme desafío que plantea esta nueva realidad, especialmente en un momento en el que las redes sociales, unidas al desarrollo de la inteligencia artificial, se han convertido en “sistemas de recomendación predictivos y en espacios donde se debate la política, se forman las modas, se redefinen los afectos y se condiciona la manera en que miramos el mundo”.

Alguno, de los grandes retos de nuestro tiempo cómo, por ejemplo, conciliar la inmediatez con la privacidad, o cómo preservar la soberanía sobre nuestros datos y cómo mantener la capacidad de conectar verdaderamente con los demás, más allá de la pantalla. Situación ésta, arduo difícil para sencillos individuos consumidores de informática, con una edad superior a los 60 años.

La presencia cada vez más intensa de las redes sociales en todos los ámbitos de nuestra vida: la información, la comunicación política, la actividad empresarial, la creación de la reputación personal y la forma en que nos relacionamos con los demás.  Nos obliga a estar formados, sea la edad que sea la del consumidor.

De no hacerlo o hacerlo despacio, supondría quedarnos atrás siendo, cada vez más difícil la incorporación al mundo real y no tener puntual conocimiento y aplicación de ellas con vistas a las nuevas formas del futuro,

Las innovaciones en el mundo de la informática van más deprisa que el conocimiento de ellas, por tanto, se sufre un “empacho” de nuevas normas y nuevos conocimientos que nos superan y llegan antes a nuestro poder antes de terminar de conocer a fondo los anteriores movimientos técnicos.

El hecho es que, debemos estar incorporados al mundo tecnológico, “sí o sí, por ser algo inevitable e incuestionable. hoy no podemos hablar de opinión pública, de comunicación ni de convivencia sin hablar de redes sociales.

Existe un mayor número de personas que consume más redes sociales que programas de las cadenas generalistas de televisión convencionales. Plataformas como YouTube o Instagram como nuevos escenarios de programación variada y continua, al tener la posibilidad de “gratis total” y es el momento en el que empieza el jaleo informático y el divertimiento de muchos.

las redes sociales funcionan como “un entrenamiento para la relevancia social”, porque obligan a las personas a aprender a gestionar su exposición, su discurso y la percepción que los demás tienen de ellas. La parte positiva de estas plataformas es el hecho que cuestionan la idea tradicional de popularidad y obligan a cada usuario a preguntarse qué quiere decir, cuándo y cómo.

Desde una perspectiva humana, muchas de las personas que buscan, ante todo, hablar, expresarse y ser escuchadas, hace que se pongan las redes sociales, como “la esclavitud verbal sobre lo que opinan los demás” y suponiendo que algunas personas pudieran estar atravesando momentos de malestar, soledad o frustración y por tanto, llegan a encontrar en estas plataformas, un lugar desde el que pueden esconderse, atacar o proyectar sus emociones sin que este  hecho, le cree situaciones de incomodidad, persecución, al tener la facilidad para utilizar sin decoro y conocimiento de verosimilitud las “fake news”.

El impacto de las redes sociales sobre la comunicación política e institucional ha sufrido un cambio radical. Hay un antes y un después en la información política al llegar las redes informáticas, po “los periodistas, cronistas, editorialistas e informadores han dejado de ser los principales intermediarios entre los políticos y la ciudadanía; ahora los protagonistas son las redes sociales.

Además, las redes han transformado el lenguaje, y su formato, haciéndolo más sencillo, más emocional y en ocasiones, más soez. Hay libertad de expresión y ocultamiento de la personalidad lo que permite hacer noticias, sin motivo, sin conocimiento y con la maldad necesaria para increpar molestar y en definitiva, hacer daño sin motivo de forma gratuita.

Esta vulgarización del discurso público ha contribuido a que muchos dirigentes políticos utilicen la inmediatez de las plataformas para desviar la atención, lanzar mensajes emocionales o alimentar comunidades ideológicas cerradas.

A partir de esta reflexión, una de las grandes cuestiones en las redes sociales es que, cualquiera puede convertirse al mismo tiempo en fuente, emisor y altavoz de una información no siempre contrastada. “la verdad no importa tanto como el impacto que supone ser lo que se cuenta”.

Este es uno de los grandes impactos de las redes sociales:  que se consigue que los sentimientos se volatilizan, la persona desaparece y todo parece posible, inmediato y pasajero”.

El papel de la educación y del pensamiento crítico centra, otro de los peligros de delegar en los políticos la capacidad de decidir: Los adultos tienen la capacidad cognitiva para identificar lo que puede ser verdad o mentira y comprobarlo; no podemos delegar en nadie y menos en los gobiernos.

Existe la necesidad de recuperar la conversación, en nuestra sociedad y sobre todo en los adolescentes motivarles en el hábito a la lectura como antídoto frente a la deshumanización progresiva y la ausencia de cultura, que día a día se hace notar por la facilidad de obtener información instrumentos sencillos fuera de los métodos que marco en su día Gutenberg. Ahora un simple toque de dedo en un dispositivo con el abecedario incorporado, tendremos tanta información que no será necesario haber pasado, por colegios y universidades y dar por superada la difícil elección de: “Ciencias o Letras con 15 años”. Dos caminos para una sola vida. Un error en la elección podía resultar con un negro futuro.

Es curioso que cuando se incorpora en las líneas digitales el sistema de privatización de los datos de los usuarios, es cuando más llamadas de spam y de supuestas estafas existen en las líneas, con la curiosa situación de que los que llaman tienen todos tus datos personales, a falta de los de las cuentas corrientes y el banco en el que están domiciliados. Se supone que han sido obtenidos tras la compra de un producto y los datos de la factura o de la tarjeta han sido clasificados en un listado que con la concurrencia de miles de usuarios, esta lista se hace importante para su venta, al existir compradores para ella.

En las llamadas posteriores a tu teléfono por parte de un desconocido que intenta, por todos los medios verbales y sin dejarte respirar conseguir que escuches su ofrecimiento de un producto que supera en calidad y precio al que posees. Son unos expertos manipuladores del lenguaje y de la búsqueda de la incapacidad del contrario en defenderse, e incluso llegas a pensar que todo lo que te están diciendo y ofreciendo es bueno para ti. Ya sea la venta de un móvil; rebaja en el recibo de la luz o un seguro de decesos, vivienda o vida.

Cual ha sido el derecho mercantil, que ha permitido que una serie de empresas tengas tus datos personales sin que tú se los hayas ofrecido e incluso se llega a compartir imágenes, informaciones íntimas, y contenidos relacionados, incluso con menores. “cada usuario debe asumir (algo que hoy en las redes sociales no existe), su responsabilidad sobre lo que publica y comparte”, especialmente en el caso de los más jóvenes, a quienes se les consideran particularmente, vulnerables por su ausencia o reducida cultura y sobre todo de falta de criterio.

Sería bueno tener el regreso de ciertas prácticas analógicas, manuales o las actividades artesanales, como una posible reacción ante la saturación digital. por un lado, una vuelta al trabajo manual frente a la inteligencia artificial, por otro, una recuperación de “la espiritualidad y de aquello que conecta con la esencia del ser humano”. Por desgracia irónicamente, ese regreso a lo analógico puede sucumbir sin remedio y convertido en “alimento” para redes sociales.

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