Mundial 2026

Ojo por ojo, diente por diente, y huevo por huevo

Hoy, si Dios quiere, veré la final

La camiseta de la Selección Española de Fútbol
La camiseta de la Selección Española de Fútbol. PD

Hace unos días publiqué un artículo explicando, con pelos y señales, por qué odio el fútbol.

No odio a los aficionados ni a los jugadores, sino a aquellos energúmenos con faldones que, inducidamente, provocaron, a base de palizas, que lo odiara.

Hecha esta aclaración, declaro que hoy, tras meter en un cajón el efecto Pavlov, veré el partido entre España y Argentina, por tres razones.

La primera es porque, al parecer, los sátrapas que mandan en Cataluña y las provincias Vascongadas han hecho todo lo posible por dificultar que sus súbditos puedan reunirse y gritar públicamente, eufóricos, el sacrosanto nombre de España, mi patria.

La segunda es por el cabreo que me produjo ver a los pretorianos del régimen golpear, con excesivo entusiasmo y saña, a los chavales que en Madrid celebraban el pase de España a la final, coincidiendo curiosamente con el momento en que los jóvenes comenzaron a cantar la canción del verano, esa que empieza por PS y termina con HDP.

A resultas de ello, un joven madrileño perdió un testículo tras recibir un fuerte golpe de porra por parte de un agente de la Policía Nacional. Fue del martes 14 al miércoles 15 de julio de 2026, concretamente en el paseo de la Castellana (junto a la plaza de Colón).

Según relató el afectado a medios como El Mundo, él se estaba retirando de manera pacífica hacia la acera cuando un agente le agarró por la espalda y le propinó un porrazo directo en los genitales. ¡Valiente hijo de puta! El impacto provocó en el joven daños de carácter irreversible, lo que obligó a los médicos a extirparle el testículo reventado. El autor no ha sido identificado. Cuando aparezca —cosa que dudo—, bien podríamos retocar, con fines culturales, la ley del talión: «ojo por ojo, diente por diente, y huevo por huevo».

Nada nuevo bajo el sol, si recordamos la violencia entusiasta empleada durante las manifestaciones de Ferraz. Un celo que, dicho sea de paso, no aplicaron cuando la invasión y el corte del recorrido de la Vuelta Ciclista a España, a su paso por Madrid, por parte de manifestantes propalestinos. En esa ocasión no hubo manifestantes heridos, pero sí 22 policías nacionales y un guardia civil. Y es que, presuntamente, quien paga manda cuando hay que pegar a destajo o aguantar el tipo.

La tercera es por ver si hay suerte y se lía, en el MetLife Stadium, un Fuenteovejuna. Si cae esa breva, por nada del mundo querría perdérmela.

Por estas tres razones, hoy, si Dios quiere, veré la final.

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Autor

Antonio Gil-Terrón Puchades

Antonio Gil-Terrón Puchades (Valencia 1954), poeta, articulista, y ensayista. En la década de los 90 fue columnista de opinión del diario LEVANTE, el periódico LAS PROVINCIAS, y crítico literario de la revista NIGHT. En 1994 le fue concedido el 1º Premio Nacional de Prensa Escrita “Círculo Ahumada”. Ha sido presidente durante más de diez años de la emisora “Inter Valencia Radio 97.7 FM”, y del grupo multimedia de la revista Economía 3. Tiene publicados ocho libros, y ha colaborado en seis. Actualmente escribe en Periodista Digital.

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