Y buscaré la oscuridad de un rincón, para esconder mi dolor por cada hora de tiempo malgastado…; por todos aquellos años perdidos que estérilmente fueron pasando por nuestro lado, mientras perdíamos el tiempo en saber si el amor tenía alas, o más bien era mochila repleta de cantos rodados.
Y cuando ya no esté, amor mío, no pienses en los múltiples desencuentros, ni en los abrazos no dados; ni vuelvas a poner voz a mis silencios, como hacías en tu imaginación cada vez que me veías callado. Más bien piensa en cuántos ´te amo´ te perdiste, por no haber sabido interpretarlos.
Piénsalo cuando me haya ido, y cuando lo hagas tal vez tu corazón te cuente cuánto te he amado; cuánto te he querido…, cuántas veces mientras dormías, tus labios he besado.
Y si dentro de unos años una noche sientes como alguien besa tu mano, no pienses que estás soñando, porque será mi alma errante que habrá regresado para decirte todo aquello que nunca te dije por temor al rechazo…, a la sórdida burla por el amor declarado.
No, no pienses que estás soñando, porque será mi alma errante que habrá regresado para decirte, que cómo yo nadie te ha amado.

