el periodista "puro" seguirá teniendo su espacio. La necesidad de ofrecer información contrastada y veraz no desaparecerá.
No sé si en todos los sectores de actividad económica se han producido los vertiginosos cambios que ha experimentado la profesión periodística. A la pura evolución tecnológica habría que añadir el nacimiento de nuevos soportes, la necesidad de la inmediatez en la noticia y las herramientas de movilidad. Con razón hay una pregunta recurrente: ¿os acordáis de cuándo nos enterábamos de las noticias por televisión? Este nuevo paradigma de la información ha obligado a llevar a cabo profundas reformas en los medios de comunicación que, por supuesto, afectan también a los profesionales que los conforman.
Pero la necesidad de readaptarse no hubiera sido tan traumática si no fuera porque, cómo no, la crisis se ha cebado también con este sector. A la «perestroika» tecnológica debemos sumar los recortes presupuestarios en los departamentos de marketing, una de cuyas
principales víctimas han sido los medios de comunicación. Los datos que circulan de la caída de inversión publicitaria durante los últimos años han terminado por dibujar un panorama bastante desalentador para los medios informativos, que se han visto obligados a poner en marcha severas políticas de ajustes para poder seguir acudiendo diariamente a su cita con los quioscos. ¿He dicho quioscos? Bueno, esta es la pregunta del millón que genera todo tipo de apuestas entre los profesionales desde hace ya bastante tiempo: ¿Hasta cuando tendremos prensa impresa? ¿Cuándo se dará el paso definitivo a lo digital? Pero este debate lo dejamos para otra ocasión.
En medio de este tsunami, a caballo entre la evolución tecnológica digital, los dispositivos de movilidad, los nuevos medios sociales y la tan cacareada crisis, está el periodista, que trata de encontrar su espacio en este nuevo orden mediático. Las dudas le invaden cuando mira a su futuro. ¿Tendré que reorientar mi profesión y reconvertirme en un periodista 2.0? ¿En community manager? ¿Tal vez en un social media strategist? ¿O en content manager o social media manager? ¿Y si me monto mi propio blog? Al menos en la terminología estamos absolutamente colonizados. La duda es trazar la frontera entre dónde acaba la comunicación y dónde empieza el marketing. La formación, en las propias Facultades de Ciencias de la Información, también deberá adaptarse a esta nueva realidad y «producir» profesionales con distintos perfiles y especialidades.
Muchas dudas y muchas incógnitas sin resolver porque nadie es capaz de asegurar a ciencia cierta si algunos de los nuevos medios pueden ser flor de un día. En la mente de todos están algunos estrepitosos fracasos de iniciativas que en su momento fascinaron a la comunidad empresarial y quedaron en nada.
Creo sinceramente que el periodista «puro» seguirá teniendo su espacio. Los medios cambiarán, se harán digitales, serán más interactivos, surgirán nuevos soportes, pero la necesidad de ofrecer información contrastada y veraz no desaparecerá; no debemos obviar que mucha información que circula en la red es interesada y carece de veracidad alguna. Solo hace falta que nos deje ya esta depresión económica y que se reorganice el mapa mediático. El periodista y, por ende, los medios de comunicación, deben cumplir con una labor social insustituible: la de informar con rigor a la opinión pública. Y para ello están, y estarán, los periodistas.
Alex Etxebarria
Director de la División de TI
Grayling



