LA ESTUPIDA E INSENSATA PURGA DEL CALLEJERO DE MADRID

Podemos, Carmena y los compinches del PSOE quieren ganar la Guerra de 1936

La extrema izquierda, con la ayuda del PSOE, pretende seguir sembrando una discordia histórica, con fines revanchistas, que quedó zanjada con el acuerdo constituyente de 1978

Podemos, Carmena y los compinches del PSOE quieren ganar la Guerra de 1936
Fusilamiento de nacionales en 1936. PD

EL Ayuntamiento de Madrid podrá continuar el proceso de cambio de nombres de las calles de la capital, a cuenta de la Ley de Memoria Histórica, después de que el Tribunal Superior de Madrid haya permitido esta actuación municipal tras revocar la suspensión cautelar acordada por un juzgado.

Nueva vía libre, por tanto, al Consistorio podemita para seguir sembrando una discordia histórica, con fines revanchistas, que quedó zanjada con el acuerdo constituyente de 1978.

Desde cualquier punto de vista, la purga del callejero es un error, aunque solo sea por el trastorno multitudinario a miles de familias y comercios a los que se cambia del domicilio de la noche a la mañana. Pero el fondo de la cuestión es otro.

La no derogación de la ley de Memoria Histórica cuando pudo llevarse a cabo, con la mayoría absoluta de la anterior legislatura, se ha demostrado beneficiosa para consolidar una obsesión de la izquierda que no busca justicia, sino revancha, pretendiendo cambiar un pasado que es inamovible.

Nada garantizaba, no obstante, que tras la derogación, la izquierda no volviese ahora a la carga con la inestimable ayuda de nacionalistas e independentistas y la silente aquiescencia táctica de Ciudadanos, cuya abstención el pasado mes de noviembre ya ayudó a que el Congreso aprobara la reforma de la ley de Zapatero para anular las sentencia judiciales dictadas en el franquismo.

Memoria selectiva, en cualquier caso, porque la izquierda carmenita, asociada al PSOE, estuvo a punto de homenajear a chequistas que sembraron el terror en la retaguardia republicana, disparate que al parecer va a ser corregido tras la denuncia de ABC.

La memoria histórica es de todos y para todos. Cuestión distinta es el derecho de las familias de los desaparecidos a hallar a sus seres queridos y a dar sepultura a sus restos mortales.

Para la protección de sus derechos no era necesario montar una campaña de revisión del pasado con fines partidistas, entre los cuales está el de deslegitimar el valor de la Transición.

La inquisición izquierdista se ha adueñado del debate, decidiendo quién merece y quién no la condena retrospectiva, aunque se haga con manifestaciones de incultura tan desmedida como la que demostró Ada Colau al tachar de «facha» al almirante Cervera.

La historia de un país se construye con el sedimento de sus aciertos y de sus errores. La mayoría de los nombres arrasados por el puritanismo sectario de la izquierda había perdido ya el valor ideológico que se le asignó cuando fueron impuestos a algunas calles de Madrid.

Es ese revanchismo el que está reabriendo heridas y forzando a recordar lo peor de un pasado guerracivilista del que la izquierda española no escapa, y no hace falta poner ejemplos, por más que ahora pretenda ilustrar sus autos de fe con la vitola de una falsa justicia.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído