No hay una sola de sus demandas que no sea razonable y justa

Los agricultores también existen

Algunas de las políticas agrícolas de la UE son auténticos disparates

Aún recuerdo cuando aquel comisario de la UE, el austriaco Fischer, decidió que teníamos que arrancar los olivos andaluces

Los agricultores tienen razón. No hay una sola de sus demandas que no sea razonable y justa. Por eso, impresiona, si cabe aún más, haberles visto manifestarse por las calles de Madrid a la espera de que el Gobierno les ayude y defienda.

Creo que nuestros agricultores se conformarían con que el Gobierno Zapatero les defendiera lo mismo que el Gobierno francés defiende a sus agricultores, ni más ni menos.

Me pregunto por qué los distintos gobiernos, tanto socialistas como del PP, han dejado que nuestra agricultura se fuera marchitando. Y no me digan que no es así, porque si hubieran hecho políticas eficaces los agricultores no estarían hoy como están.

Por lo pronto, la manifestación ha servido para que la ministra Espinosa se haya comprometido a defender algunas de las reivindicaciones de los agricultores durante el próximo semestre en que España preside la UE.

No está mal para empezar, pero no es suficiente. E insisto ¿por qué se ha permitido que nuestra agricultura languidezca?

Vaya por delante que en mi opinión algunas de las políticas agrícolas de la UE son auténticos disparates. Pagar a los agricultores para que dejen de cultivar tal o cual cosa es un dislate. Como lo es haber tenido que sacrificar a parte de nuestras vacas.

A España no le toca competir en agricultura y en ganadería, decidieron en su día los señores de Bruselas sin importarles el impacto que eso supone.

Aún recuerdo cuando aquel comisario de la UE, el austriaco Fischer, decidió que teníamos que arrancar los olivos andaluces.

Verán, no hay mejor política de medio ambiente que tener una política agrícola acorde con las características de cada territorio.

Ojalá sea verdad que nuestra discretísima ministra de Agricultura, tan discreta que apenas se nota su existencia, haya tomado buena nota de las reivindicaciones de nuestros agricultores.

Y digo lo de ojalá, porque este fin de semana nuestro presidente, Rodríguez Zapatero, durante ese acto del PSOE organizado a mayor gloria del propio Zapatero, éste no tuvo a bien hacerse eco de las reivindicaciones ni preocupaciones de los agricultores.

Supongo que si el voto del campo fuera determinante para ganar, o perder, unas elecciones, les harían mucho más caso a los agricultores.

 

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