Merkel tiene mala memoria.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Los alemanes andan mal de memoria. Digo esto porque si, como parece, el acuerdo pactado entre Zapatero y Rajoy para reformar con tanta premura la Constitución para fijar un techo de déficit ha sido una imposición alemana, habría que recordar a la señora Angela Merkel que con una medida similar, el canciller Helmut Khol, su mentor político, no habría podido llevar a buen puerto la reunificación de Alemania.

Desde luego no lo habría logrado en los términos que conocemos porque, recordémoslo, tras la caída del Muro (1989) la República Federal se hizo cargo de un país -la RDA- con quince millones habitantes alienados por el sistema comunista y tan empobrecidos como ignorantes de las pautas de trabajo propias de un sistema capitalista de libre mercado. En los compases iniciales de la reunificación, todos los «osis» (alemanes del Este) recibieron dinero y otras de ayudas del Gobierno federal.

«Frau» Merkel -recriada en la RDA, militó en las Juventudes Comunistas- fue uno más de los alemanes que recuperaron la libertad y con ella, todas sus ventajas, en parte porque a nadie desde la Unión Europea se le pasó por la cabeza poner límite al colosal déficit que aparejó el rescate de la RDA. Por cierto que Helmut Khol recuerda en sus memorias que frente a las reticencias de algunos socios comunitarios a la reunificación acelerada, la nueva Alemania contó desde el primer momento con el apoyo entusiasta del Gobierno Español que presidía Felipe González. No está demás recordar que durante años la República Federal ha estado incumpliendo el objetivo de déficit marcado por la UE. Objetivo que ahora, como vemos, impone a los demás.

Claro que quien compra deuda tiene derecho a exigir garantías de que cobrará lo que le corresponde, pero, sin acogotar. Merkel sabe que pese a los problemas actuales, España es un país solvente. Nuestra deuda actual es inferior a la de Gran Bretaña o Italia. Sabemos que el principal problema es el paro, lacra de la que acabaremos saliendo si los bancos empiezan a dar crédito a los empresarios y los grandes partidos acuerdan un poda severa de las arborescentes administraciones públicas. Lo que necesitamos es tiempo.

Y confianza. El tiempo y la confianza con la que contó Alemania para rescatar a los quince millones de parientes pobres de la extinta RDA. A juzgar por su intransigencia de ahora, está claro que la señora Merkel y los alemanes que la presionan en las encuestas, tienen mala, muy mala memoria.

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