Lo único que va a aumentar es la deuda pública, apunta el economista

Niño Becerra: «La España del mañana será plana, insuficiente y desigual»

«No nos estamos dando cuenta pero lenta, aunque imparablemente, se está dibujando la España de mañana, la de dentro de diez años».

El economista Santiago Niño Becerra afirma que esta España, «no será la que nos gustaría»:

«Al menos la que le gustaría a la mayoría, ni la que se hubiese querido que fuese, pero será la que será posible en base una evolución, a unas circunstancias, a unas posibilidades, en base a los recursos y fortalezas con las que España cuenta, en base al papel que España podrá desempeñar en ese mañana».

Empecemos por el final, apunta en su blog de La Carta de la Bolsa:

«Esa España posible será bastante limitada, bastante triste, en comparación con aquellos años del España va bien».

A partir de esa afirmación, el economista expone en su artículo la situación que se le presenta al país en los próximos años.

La deuda pública, escribe, va a crecer en 2014 respecto al 2013, «mucho».

Cinco puntos para el FMI según su última previsión y 7,5 para el Gobierno según lo que este manifestó el pasado abril.

Pero lo que más sorprende, señala, es que la Comisión Europea, pensando que España crezca el 0,5% el próximo año, y casi cumpla el compromiso de déficit, estime que España alcance prácticamente un nivel de deuda equivalente al 100% de su PIB.

«O bien Bruselas se quiere cubrir las espaldas porque dude del crecimiento español, o lo haga previendo problemas en el déficit, o «porque crea que a España le van a surgir nuevas necesidades de gasto».

¿Y en relación al desempleo? Prácticamente ningún avance respecto al 2013, y cotas horribles pero lógicas, apunta.

«Con el modelo productivo que España tiene y con el crecimiento que la economía española va a tener, las mínimas variaciones que en el desempleo pueden esperarse tendrán que ser debidas a la disminución de la población activa, por lo que la creación neta de empleo pude estimarse como inexistente».

La cuestión es que en el 2015 las cosas «aún pintan peor». Becerra explica que el compromiso del Gobierno con Bruselas marcaba que en dicho año España alcanzaría un déficit del 4,2%.

El FMI dice que no, «pero es que la Comisión Europea dice que si en España no se llevan a cabo una serie de acciones, el déficit puede superar 2,4 puntos las previsiones. Estamos hablando de 24.000 millones de euros».

¿La deuda? «Evidentemente al alza». El crecimiento no funcionará, la recaudación fiscal, obviamente, tampoco. Se echará mano a las tijeras, pero será insuficiente: habrá que emitir deuda que se venderá porque España será buena y pagará muy religiosamente sus intereses, añade Niño Becerra.

Y con esto, ¿qué?

Lo que muestra el resumen del resumen es una economía, la española, estancada en fondo, opina.

«España tiene unos compromisos de déficit pero no va a crecer lo suficiente para cumplirlos, mejoren lo que mejoren las exportaciones, sí, mejoren lo que mejoren, porque el consumo va a variar nada: el público en el sótano y el privado atenazado por un desempleo que no se va a reducir».

Lo único que va a aumentar es la deuda pública, apunta el economista, porque habrá que ir financiando y refinanciando:

«Por eso es tan necesario que España sea buena chica y pague los intereses de esa deuda a fin de que el precio no suba y pueda seguir emitiendo».

La duda es si España va a crecer lo suficiente para pagar los intereses de su deuda, algo que Becerra no cree. Y ahí es donde aparecen las reformas de las que todo el mundo habla.

«Teniendo en cuenta que los intereses de la deuda son sagrados, la única vía que queda son los recortes de gasto».

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, «esa España posible de mañana que se está dibujando es de un color terroso, de un aspecto reseco en su mayor parte, con islas de un verdor relativo».

La economía española es capaz de lo que es capaz y puede llegar adonde puede llegar. Y los números arriba mostrados definen una tendencia plana, estancada, insuficiente; y una sociedad fraccionada: aquellos que sí con más o menos limitaciones, y los que no con muchas más limitaciones, escribe Becerra.

«Ahora los políticos dirán lo que consideren oportuno, pero lo cierto es que hay lo que hay, y lo más cierto aún es que, en conjunto, hay bastante poco».

 

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