LAS PENSIONES EXIGEN SENSATEZ

España: ¿Se van a atrever algún día los políticos a abordar de frente el drama de las pensiones?

El problema de las pensiones requiere de un plan nacional, solidario y urgente, para reforzar la solvencia de la Seguridad Social

España: ¿Se van a atrever algún día los políticos a abordar de frente el drama de las pensiones?
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LA delicada situación financiera que atraviesan las pensiones públicas debe abordarse con responsabilidad y grandes dosis de sensatez y rigor por parte de los partidos políticos, alejándose del oportunismo y la demagogia que ha exhibido la oposición en los últimos meses con el único fin de ganar votos entre los jubilados.

Las cuentas de la Seguridad Social deberían quedar al margen de la pugna política, como se acordó en el Pacto de Toledo, en 1995, ya que no es cuestión de ideología, sino de números. El gasto en pensiones no deja de crecer y esta tendencia, lejos de frenarse, seguirá en aumento durante los próximos lustros.

El sistema destinó un total de 8.965 millones de euros al pago de pensiones contributivas el pasado abril, un nuevo récord histórico, lo que supone un 2,9 por ciento más que hace un año, según anunció ayer el Ministerio de Empleo. Las prestaciones de jubilación representaron la mayor partida, con casi 6.400 millones, una subida interanual del 3,7 por ciento.

Asimismo, el número de pensiones alcanzó un nuevo máximo, tras superar los 9,59 millones, y su cuantía media también creció, hasta rondar los 934 euros al mes. El impacto de la crisis, el progresivo envejecimiento de la población y el pago de pensiones cada vez más altas, fruto de que los nuevos jubilados han cotizado más años y por bases superiores, han obligado a tirar de la hucha de la Seguridad Social e incluso a emitir deuda pública para cubrir el déficit que padece el sistema.

Con un agujero próximo a los 19.000 millones de euros, a pesar de que los ingresos por cotizaciones registraron una cifra récord en 2017, las propuestas orientadas a disparar el gasto o a romper el principio de solidaridad por el que se rige el actual modelo de reparto no solo constituyen un absoluto dislate desde el punto de vista financiero, sino un enorme fraude a la ciudadanía, ya que son promesas que, simplemente, no se pueden cumplir.

El PSOE insiste en volver a vincular la subida de las pensiones al IPC, sin tener en cuenta su elevada factura tributaria, mientras que Podemos pretende, además, derogar las últimas reformas del sistema, cuya vigencia garantiza su viabilidad a medio y largo plazo.

El PNV, por su parte, aprovecha la compleja situación política que atraviesa España para exigir al Gobierno la gestión de la Seguridad Social en el País Vasco a cambio de apoyar los Presupuestos, lo cual rompería la caja única sobre la que pivota el modelo y, por tanto, la solidaridad entre españoles. Sobran ocurrencias electoralistas y populismos trasnochados en materia de pensiones.

Este problema requiere de un plan nacional, solidario y urgente para reforzar la solvencia de la Seguridad Social, empezando por la creación de empleo y la aprobación de nuevas reformas en el Pacto de Toledo, así como más incentivos al ahorro y una política eficaz de apoyo a la familia para fomentar la natalidad.

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