ANALISIS

EEUU vs China: Una guerra comercial catastrófica para todos

Los representantes de Washington y Pekín cierran sin acuerdo la segunda ronda de conversaciones

EEUU vs China: Una guerra comercial catastrófica para todos
Guerra comercial y de aranceles entre China y Estados Unidos. PD

Guantes fuera (Donald Trump sube un 25% los aranceles a miles de productos de China que anuncia «contramedidas»).

La segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos y China para llegar a un acuerdo comercial ha fracasado este 10 de mayo de 2019 por la tarde y por lo tanto entran en vigor y sin excepciones unos aranceles del 25% por valor de 200.000 millones de dólares (178.000 millones de euros) (El Ibex 35 y Wall Street se asustan ante la guerra comercial EEUU-China y cierran la peor semana del año).

A partir de ahora, una larga lista de productos fabricados en China están sujetos a un incremento de tasas del 10% al 25% al ser importados por EE.UU.

El pragmatismo, a menudo inmoral, del régimen comunista chino le ha permitido construir una economía formidable, lo que ha favorecido un desarrollo que beneficia a los ciudadanos del gigante asiático.

China ha crecido, sin embargo, sin ningún escrúpulo ético o social, lo que representa una ventaja desastrosa para las economías de las democracias occidentales, que compiten en el mercado mundial con costes mucho más altos.

Sin embargo, debemos reconocer que desde hace más de dos décadas hemos sido los países occidentales -tanto los gobernantes como los propios consumidores- los que hemos aceptado esta situación, al beneficiarnos de los precios bajos de los productos manufacturados en China.

La reacción del presidente norteamericano Donald Trump, al desencadenar una guerra comercial contra el gigante asiático, apunta en la dirección equivocada, porque las restricciones al comercio no son buenas para nadie, tampoco para los consumidores norteamericanos, a los que dice querer defender.

En este mundo globalizado ya no tiene cabida la estrategia decimonónica de competir con barreras comerciales, y China no es una economía irrelevante a escala internacional a la que se pueda tratar con desdén.

Para los europeos, atrapados en este fuego cruzado, el nuevo episodio de esta guerra comercial tendrá consecuencias, y no serán buenas, porque nos deja entre un aliado histórico que ha perdido interés por Europa y, por otro lado, un potencia emergente de la que hay muchas razones para desconfiar.

Y, seguramente, entre todas, la economía más amenazada puede ser la del Reino Unido, que con su desgraciada decisión de abandonar la UE corre el riesgo de encontrarse sola en un mundo inesperadamente hostil.

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